MATEO 19:16-30; MARCOS 10:17-31; LUCAS 18:18-30
IDEA PRINCIPAL

LA RELIGIOSIDAD, POR INTENSA QUE SEA, NO ES SUFICIENTE PARA SER UN DISCÍPULO

QUIÉN ERA

Para poder completar el perfil de este personaje hemos de recurrir a los tres textos de los evangelios sinópticos. En Mateo, Lucas y Marcos se menciona que era una persona rica, a juzgar por lo que se indica de él debía de tener grandes propiedades inmobiliarias. Sin embargo, únicamente el evangelio de Mateo hace mención de que fuera rico y tan sólo Lucas de que fuera un principal –miembro de la clase dirigente- de los judíos. También se nos hace referencia a la piedad religiosa de aquel hombre.

EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS SE ENCONTRÓ

Jesús iba de camino hacia Jerusalén, donde iba a enfrentarse con la cruz. El joven rico tomó la iniciativa de acercarse hasta el Maestro y lo hizo, a juzgar por el texto, de una manera poco usual, llegó corriendo y se puso de rodillas delante de Él.

Aquel hombre tenía una preocupación genuina, quería saber cómo podía alcanzar la vida eterna, y esto dio pie a un diálogo entre ambos que permitió a Jesús revelar verdades importantes acerca del discipulado.

Jesús le comentó la importancia de guardar los mandamientos haciendo referencia a los textos de Éxodo 20:12 al 16 y Deuteronomio 5: 16 al 20. Un detalle interesante a notar es que el Maestro hace únicamente referencia a los últimos mandamientos del decálogo, aquellos que inciden sobre las relaciones interpersonales. De alguna manera, la observancia de estos mandamientos, por decirlo de alguna manera, "visibles", sería una buena evidencia de la observancia de aquellos otros que son de carácter más íntimo.

Maestro, todo eso lo he cumplido desde joven. Esta fue la respuesta de aquel hombre. Desde joven, sin duda, hace referencia a su treceavo cumpleaños, fecha en que para todo judío tenía lugar la celebración de bar mitzvah, que suponía la responsabilidad para la persona de guardar los mandamientos de la Ley.

Marcos menciona un detalle muy significativo de Jesús, indica que Jesús, mirándole le amó y le lanzó el reto de seguirle en el proceso de ser su discípulo, vendiendo todo lo que tenía, repartiendo con los pobres el importe, siguiéndole y acumulando tesoros en el cielo.

QUÉ IMPACTO PRODUJO EL ENCUENTRO EN SU VIDA

Aquel joven, miembro de clase dirigente judía y rica fue confrontado con el reto de seguir a Jesús y el precio que era necesario pagar para convertirse en su discípulo. Seguir al Maestro es costoso, un precio ha de ser pagado, y ya hemos visto en ocasiones anteriores como diferentes personas reaccionan de maneras diferentes cuando han de enfrentase con semejante realidad. La piedad, la religiosidad, incluso la religiosidad comprometida, no es suficiente para llegar a ser un discípulo del Maestro.

El joven hizo una evaluación de la situación. Podemos intentar ponernos en su lugar durante ese proceso. Genuinamente había preguntado a Jesús qué debía hacer para obtener la vida eterna. El Maestro le respondió y él tuvo que proceder a calcular las implicaciones de lo que ganaba y de lo que perdía. En sus ojos el saldo apareció negativo y, tal y como indica el relato de los evangelios se fue muy triste y afligido debido a que era muy rico y, por tanto, tenía que pagar un precio demasiado elevado.

No sólo él resultó impactado por este encuentro, también lo fueron los discípulos. Al ver la reacción del joven, Jesús comentó, ¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!, lo cual causó una gran sorpresa entre los seguidores de Jesús y, con toda la razón del mundo.

La idea predominante entre los judíos era que las riquezas eran una evidencia del favor divino y una recompensa por la piedad de la persona (Job 1:10; 42:10; Salmo 128:1-2; Isaías 3:10) y aunque en las Escrituras se hace referencia a la necesidad de proveer para los pobres (Deuteronomio 15:7-11; Proverbios 22:22-23) era muy raro que se asociara la pobreza con la virtud o la piedad.

Jesús no condenó la riqueza per se, ni tampoco afirmó que hubiera ninguna virtud implícita en la pobreza, tan sólo estaba indicando que para un rico, sus riquezas pueden significar un precio muy alto en su camino hacia heredar la vida eterna.

QUÉ APLICACIÓN TIENE PARA NOSOTROS

Un arquetipo es un modelo o ejemplo universal. En este sentido, el joven rico es un claro ejemplo del arquetipo del discípulo cristiano. Como aquel hombre, es probable que todos nosotros seamos personas genuinamente piadosas e interesadas en ganar la vida eterna.

Como Él, hacemos todo aquello que según nuestra tradición, educación y cultura religiosa, es preciso y necesario para acercarnos a la vida eterna, sin embargo, puede ser que todo eso, siendo bueno, no sea suficiente.

Del mismo modo que el joven rico y dirigente, somos invitados a seguir a Jesús convirtiéndonos en sus discípulos en un proceso que dura toda la vida. Este proceso va mucho más allá de la observancia de ciertas reglas, de la aplicación de una cierta moral.

Consiste en un cambio de nuestra forma de pensar y nuestra forma de vivir. Incluye y abarca todos los aspectos, nuestra visión del mundo, nuestros valores y nuestras conductas. Tiene un objetivo final, que Cristo sea formado en nosotros.

Este proceso es doloroso e implica ajustes en nuestras vidas y esos ajustes nos llevan a la necesidad de tener que pagar determinados precios. Hay cosas que dejar, relaciones que romper, conductas que desechar, motivaciones que rectificar, etc., etc.

La invitación de Jesús a cada uno de nosotros siempre lleva implícita la petición de pagar un precio y comenzar a acumular tesoros en el cielo. Cada uno sabe su precio y cada uno debe hacer su evaluación privada y personal.

Jesús nos enfrenta con la lógica del reino de Dios que es contraria a la lógica de nuestra sociedad. Nos invita a perder, a dejar, a abandonar para poder ganar.

PREGUNTAS DE APLICACIÓN

1. Si tuvieras que comparar tu vida con la de este joven dirigente judío ¿En qué estadio estarías?
2. ¿Qué precio te está pidiendo Jesús que pagues?
3. ¿Qué te impide pagarlo?
4. ¿Es posible seguir a Jesús sin pagarlo?