QUIÉN ERA

MATEO 12:9-14; LUCAS 6:6-11

Como en tantas otras ocasiones nos hallamos ante un personaje anónimo encontrándose con Jesús. De él, tan sólo sabemos que era miembro de la sinagoga local y que se encontraba en ella para la celebración del sábado judío. En ningún momento se nos indica que fuera allí llevado por sus amigos como sucedió en ocasiones anteriores.

Este hombre tenía su mano derecha atrofiada. No debe ser casual esta mención de cuál de las dos manos era la enferma. Con bastante probabilidad este detalle nos está indicando que aquella persona debía de tener problemas para poder desempeñar una ocupación laboral con la que ganarse la vida.

EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS SE ENCONTRÓ CON JESÚS

Los fariseos, que ya anteriormente se habían enfrentado con Jesús, están en esta ocasión buscando una nueva confrontación. En su deseo de provocar un conflicto les pareció que el hombre con su mano tullida podría ser una buena excusa ya que, sin duda, estaban seguros de que Jesús no dudaría en aceptar el reto y, movido por su misericordia, sanaría a aquella persona en el día de reposo y, consecuentemente, quebrantaría la tradición oral que lo impedía.

Lucas nos indica que Jesús pidió al hombre que se colocara en medio ¿Por qué lo hizo? Actuando de ese modo, Jesús bajaba la discusión del plano teórico acerca de lo correcto y lo incorrecto a un plano práctico, vinculado con la necesidad de un ser humano.

El enfrentamiento entre Jesús y los fariseos sigue una dinámica. El Maestro es confrontado por los religiosos acerca de si es correcto sanar en día de reposo. Jesús les contesta diciéndoles, que si uno de sus animales cayera en un pozo, sin duda, lo sacarían del mismo, cosa que era permitida por la tradición oral y que ponía de manifiesto las contradicciones de una ley que anteponía la seguridad de un animal a la sanidad de una persona.

Para finalizar, Jesús afirmó que cualquier ser humano es mucho más valioso que una oveja y, consecuentemente, si está permitido hacer el bien en el día de reposo.

Es importante notar que aparte de las circunstancias físicas del encuentro, la sinagoga, este tiene lugar en otras circunstancias más amplias, el enfrentamiento entre Jesús y los religiosos de su tiempo, motivado por la incorrecta comprensión que estos tenían de la experiencia y la práctica religiosa.

QUÉ IMPACTO PRODUJO EL ENCUENTRO EN SU VIDA

El hombre fue sanado y esto nos hace pensar que aquella persona recibió junto con la sanidad la posibilidad de ganarse la vida ejerciendo un trabajo. De nuevo vemos cómo un encuentro con Jesús tiene implicaciones que van más allá de lo simplemente espiritual.

Un paradigma religioso fue confrontado, cuestionado y superado por Jesús. La práctica del bien, que refleja el carácter de Dios, siempre es más importante y más prioritaria que el cumplimiento de deberes religiosos, la práctica de los cuales nunca debe de privarnos de las oportunidades de ser de bendición y ayuda a otros.

Finalmente, vemos que como consecuencia de este encuentro, los fariseos se hicieron enemigos mortales de Jesús y comenzaron a maquinar cómo podrían hacer para librarse de Él.

QUÉ APLICACIÓN TIENE PARA NOSOTROS

Jesús nos enseña que la práctica del bien, la sensibilidad hacia las necesidades de las personas, debe ser prioritaria y siempre más importante que el cumplimiento de los deberes religiosos. El Maestro nos muestra cómo hacer el bien y seguir los preceptos religiosos pueden entrar en conflicto y, en caso de que así sea, cuál ha de ser nuestra posición al respecto.

No hay nada novedoso en ese conflicto, ya en tiempos del profeta Isaías el Señor afirmó que quería misericordia y no sacrificios. El propio Jesús nos enseñó por medio de la parábola del hijo pródigo como los religiosos pueden ser los más insensibles a las necesidades de otros seres humanos. Finalmente, Santiago nos dice que la verdadera religión consiste en ser sensibles a las carencias de los más necesitados, huérfanos y viudas.

Este encuentro nos plantea a nosotros la necesidad de revisar una práctica religiosa centrada en uno mismo y total o parcialmente insensible a las necesidades que existen a nuestro alrededor. Aún peor, una religiosidad usada como excusa para no hacer el bien y así, reflejar el carácter de nuestro Dios.

PREGUNTAS DE APLICACIÓN

1.¿Tenemos hacia las necesidades de la gente la misma necesidad que tuvo Jesús?

2.¿Es mi religiosidad más importante que la práctica del bien?

3.¿Me lleva mi religiosidad a la práctica del bien? En caso contrario ¿Qué valor tiene la misma?

4.¿Puede convertirse la religiosidad en un obstáculo para la práctica del bien? ¿Qué hacer en tal caso?