QUIÉN ERA

MATEO 12:22-30; LUCAS 11:14-23

Poca información se nos da acerca de esta persona, únicamente sabemos de él que era ciego y mudo y que estaba poseído por un demonio. No podemos establecer una relación entre su posesión y la ceguera y mudez.

EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS SE ENCONTRÓ CON JESÚS

Hay tres circunstancias que ya se han dado anteriormente y que se volverán a repetir. En primer lugar, Jesús se halla en una situación pública, en un contexto en el que hay mucha más gente. En segundo lugar, alguien, con toda probabilidad conocidos, amigos y/o familiares de la persona sufriendo, son los que toman la iniciativa de acercarlo ante Jesús, lo cual, demuestra una confianza en su capacidad de operar un cambio en la vida del necesitado. Finalmente, los fariseos están presentes y podemos deducir que, como lo hicieron anteriormente, su actitud no era positiva, sino más bien de un firme seguimiento de Jesús para buscar la oportunidad de condenarlo. No olvidemos que ya anteriormente habían decidido que había que acabar con Él.

QUÉ IMPACTO PRODUJO EL ENCUENTRO EN SU VIDA

Aquí podemos seguir observando un fenómeno que ya se había producido y que se irá produciendo más y más con relación a Jesús, las personas se dividen en sus opiniones con respecto a Él. Ante Jesús, las personas responden de manera muy diferente y opuesta, pero nadie queda indiferente.

En primer lugar se produce el impacto en la persona ciega y muda. No solamente queda sanada, lo cual es claramente explicado en el texto, sino que también es liberada del demonio que la poseía, lo cual, se deduce de la acusación de los fariseos de que esto había sido hecho en el poder del príncipe de los demonios.

En segundo lugar, se produce un impacto en algunas de las personas que fueron testigos de lo sucedido. Se cuestionan la identidad de Jesús, se plantean su carácter mesiánico, en sus mentes comienzan a considerar que el Maestro debe ser algo más que un simple líder religioso, ¿será éste el Hijo de David?

En tercer lugar, se produce un impacto en los fariseos, estos se reafirman en su creencia de que Jesús no puede ser alguien que viene de parte de Dios y, consecuentemente, deben atribuirle al diablo su poder y capacidad para poder liberar a las personas del poder de los espíritus malignos. Además, como si no fuera suficiente lo que acaban de presenciar, exigen más pruebas, más señales milagrosas que acrediten la identidad de Jesús.

Tres grupos de personas y tres impactos diferentes. Sin duda, la actitud de base con la que cada uno parte determina el resultado final de la intervención del Señor en sus vidas.

QUÉ APLICACIÓN TIENE PARA NOSOTROS

Dios siempre está trabajando, esto es algo que afirmó el propio Señor Jesús, mi Padre no cesa de trabajar, y yo siempre trabajo. Lo hace en la historia, lo hace en nuestras vidas y en las vidas de los que nos rodean. Desde el principio de los tiempos Él siempre está dando pruebas de su actividad y presencia en nuestro mundo.

Ante esta intervención de Dios las personas se dividen. Algunos la reconocen, la aceptan en sus vidas y, consecuentemente, reciben sanidad emocional, espiritual, intelectual e incluso física. Otros reciben un impacto espiritual que despierta dudas e interrogantes en sus vidas acerca de la identidad de Jesús y su necesidad de Él.

Existe otro tercer grupo que siempre quiere más. Lo visto no es suficiente, las evidencias no bastan, lo experimentado no termina de convencer y probablemente nunca lo hará. La petición de una nueva señal no tiene como finalidad darles la certeza definitiva, sino más bien proveer una nueva coartada para no tener que tomar decisiones.

Finalmente, existe otro grupo que siempre atribuye el trabajo de Dios en la historia a otras causas. No necesariamente tiene que ser a Satanás, simplemente consideran que aquello que para el creyente es tan evidente que se trata de una intervención divina, ellos lo atribuyen a la ciencia, la causalidad, el destino, el poder de ser humano, en fin, cualquier otra cosa excepto Dios.

PREGUNTAS DE APLICACIÓN

1.¿En cuál de estos cuatro grupos estás?

2.¿Eres consciente de la intervención de Dios en la historia y en tu propia y única historia personal?

3.¿Atribuyes lo que sucede a Dios o, contrariamente, buscas otro tipo de explicaciones?