MATEO 20:20-28; MARCOS 10:35-45

IDEA PRINCIPAL

EL ENCUENTRO CON JESÚS NOS LLEVA A UN CONFLICTO DE PARADIGMAS.

QUIÉNES ERAN

A Santiago y a Juan ya hemos tenido la oportunidad de encontrárnoslos con anterioridad. Ambos hermanos participaban, junto con su padre, en el negocio de la pesca. Ambos se convirtieron en discípulos de Jesús después de abandonar su trabajo en el negocio familiar. De Santiago sabemos, porque así nos lo dice el libro de los Hechos de los Apóstoles, que murió martirizado por orden de Herodes. Juan, su hermano fue el escritor del evangelio y las tres epístolas que llevan su nombre y del libro final de la Biblia, Apocalipsis. Murió, según la tradición cuando se encontraba desterrado en Patmos, una pequeña isla volcánica en el Mar Egeo, en las costas de Asia Menor, al sur de Samos y al occidente de Mileto, su costa tiene un perímetro de unos 62 kilómetros. Siempre queda bien en los escritos una pequeña nota de erudición. Sin embargo, no tenemos ninguna información acerca de la madre de ambos hombres. Esta es la primera y última aparición de esta dama.

EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS SE ENCONTRARON

Las circunstancias que rodearon este encuentro son muy interesantes. En primer lugar, todo indica que hubo premeditación. Podemos deducir del texto que Santiago y Juan ya habían hablado del tema, lo habían pensado y lo habían planeado con antelación. No se trató de una situación espontánea, que se diera de forma natural. Ambos hombres debieron de darle muchas vueltas al asunto antes de plantearlo delante del Maestro y miraron de atar muy bien todos los detalles.

También hubo alevosía en su acción, es decir, se aseguraron todas las posibilidades de éxito y el entorno que favoreciera sus pretensiones. Para ello, no dudaron en la participación de la madre, ¿Quién puede resistirse ante la petición por sus hijos de una madre arrodillada y suplicante? Además, procuraron que los otros discípulos no estuvieran presentes, no querían que pudieran sumarse a su iniciativa de buscar cuotas de poder en el futuro reino de Jesús.

Santiago y Juan estaban interesados en el poder y la autoridad en el reino que, según su entendimiento, Jesús estaba por instaurar. La derecha y la izquierda representaban los dos lugares de máxima autoridad tras el rey.

QUÉ IMPACTO PRODUJO EL ENCUENTRO EN SUS VIDAS

Juan y Santiago no recibieron lo que pidieron. Su petición no era adecuada, no estaba en concordancia con los valores del nuevo reino que Jesús iba a instaurar. Era una petición, si queremos decirlo así, lógica desde una perspectiva puramente humana, y en consonancia con los valores sociales imperantes, pero totalmente opuesta a la perspectiva de Dios.

Juan y Santiago también tuvieron que sufrir el enfado y la indignación del resto de los discípulos. En esta vida, normalmente, al final todo se sabe y así les sucedió a nuestros protagonistas. A pesar de todos sus esfuerzos por mantener las cosas en secreto, el resto de la compañía se enteró y reaccionó contra ellos de una forma natural, con enfado e indignación. Podemos imaginar la embarazosa situación que tuvieron que vivir Santiago y Juan. Ahora bien, no debemos de olvidar ni pasar por alto que con toda probabilidad, la reacción del resto de los discípulos se debió a que tenían sus propias aspiraciones y deseos de cuotas de poder. No había nada de desinterés ni valor moral en su indignación.

Por todo esto, la situación fue aprovechada por el Maestro para ayudarles a entender la diferencia entre los valores que gobiernan la sociedad y los valores que gobiernan el reino. En contraste con los poderosos de cualquier monarquía o estructura de poder, el reino de Dios instaura una nueva clase de nobleza, autoridad y liderazgo, la nobleza del servicio a los demás.

Se trata de una nueva nobleza, un nuevo estilo de liderazgo, uno que no está caracterizado por el ejercicio del dominio o por enseñorearse de los seguidores. La medida de la grandeza no está determinada por el poder, sino más bien por el servicio. Los grandes del reino en este nuevo paradigma de liderazgo son aquellos que se ponen al servicio de los demás. A mayor servicio, mayor grandeza, mejor ubicación en la estructura de liderazgo del reino. Además, como muestra de ello, como ejemplo e ilustración, Jesús habla de sí mismo, que lejos de haber venido a ser servido, lo ha hecho para servir.

Santiago y Juan, y por extensión el resto de los discípulos, recibieron una clara lección acerca de los valores del reino de Dios que, no únicamente son diferentes de los de cualquier sociedad en la que nos toque vivir, sino que, a menudo, son totalmente opuestos e irreconciliables.

QUÉ APLICACIÓN TIENE PARA NOSOTROS

Hay unas palabras dichas por Jesús que abren el camino para pensar en cómo podemos aplicar esta situación a nuestra propia experiencia personal, pero entre vosotros no debe ser así. El Maestro está presentando un contraste. Acepta que en el mundo ciertas cosas son habituales (que no normales, es importante que no confundamos lo habitual, es decir aquello que se da con una determinada frecuencia, con lo normal, aquello que debería ser razonable y adecuado que se diera) y suceden, sin embargo, afirma que en el reino, en la nueva creación que ha venido a establecer, eso no debería ser del mismo modo. En el reino no es aceptable que estas cosas se repitan y se den porque otros valores lo gobiernan.

Jesús nos enseña que, no únicamente en el área del liderazgo, sino en muchas otras áreas, las relaciones interpersonales, la sexualidad, el uso del tiempo y el dinero, el sentido del trabajo y los estudios, entre nosotros no debe ser así, tendremos que vivir entre la influencia de dos paradigmas o formas de entender la vida, el paradigma social y el del reino.

Además de diferentes, como hemos visto ya con anterioridad, estos pueden ser opuestos, enfrentados e irreconciliables. Los valores del reino pueden representar un desafío a nuestra lógica, nuestra razón, nuestro interés o nuestro entendimiento de lo que parece aconsejable en un determinado momento, sin embargo, es lo que el Maestro nos invita a seguir como sus discípulos. Dicho de otra manera, a vivir contracorriente.

PREGUNTAS DE APLICACIÓN

1. ¿Qué paradigma gobierna tu vida?
2. ¿Cómo respondes cuando los paradigmas y los valores sociales entran en conflicto con los del reino?
3. ¿Hay alguna situación específica en tu vida en estos momentos en la que estás experimentando la tensión entre ambos paradigmas? ¿Qué debes hacer al respecto? ¿Qué puedes hacer al respecto?