Quien corrige al necio recibe insultos, quien reprende al malvado, desprecio. No reprendas al cínico, que te odiará; corrige al sabio y te amará. Dale al sabio y será más sabio; enseña al justo y aprenderá más.

 

Todos, sin excepción, necesitamos recibir retroalimentación -feedback- porque todos tenemos puntos ciegos, áreas en nuestras vidas que los demás ven pero que nosotros no podemos ver. Es como cuando conducimos un coche y miramos por el espejo retrovisor, hay un punto ciego que nos engaña ya que está fuera de nuestro campo de visión y pareciera que no hay nada cuando puede haber otro vehículo que no somos capaces de percibir.

Dada esta realidad -que hay cosas en nuestras vidas que no vemos y otros si tienen la capacidad de ver- precisamos que nos ayuden dándonos a conocer esas áreas ciegas que tenemos. Por eso, la retroalimentación, el recibir información sobre esos puntos es un regalo que siempre, siempre debemos de agradecer aunque no nos guste lo que escuchemos.

Aquí es precisamente donde tiene sentido la enseñanza de Proverbios. Los versículos que he reseñado al principio de esta entrada hablan de dos reacciones diferentes ante la retroalimentación.

Por un lado está el necio. Para este la retroalimentación es una ofensa y la recibe de forma negativa y reacciona en contra de aquel que se la da. Insultos y desprecios pueden venir de él, sin embargo, no necesariamente son las únicas respuestas, negar la información, justificarse a sí mismo e incluso atacar al otro. Hay poca esperanza de que el necio reciba la retroalimentación, mucho menos que la valore, aprecie y agradezca. Por tanto, las posibilidades de que madure, crezca como persona y pueda corregir esos puntos ciegos son nulos.

Por otro lado tenemos al sabio ¡Qué respuesta tan diferente! El sabio aprecia el consejo, lo valora, lo ve como una oportunidad de mejorar, crecer, cambiar, superar áreas de ceguera de las cuales no era consciente. Entiende que le están dando un regalo. Es posible que, a primera vista, no le guste lo que oye pero, precisamente, su sabiduría es la que le llevará a apreciar la información más allá del primer momento de sorpresa.

Proverbios, nuestro manual para la vida, nos indica que la forma en que recibimos y valoramos la retroalimentación nos enseña acerca de si somos necios o, por el contrario, sabios. ¡Tú mismo decide!