¿Cómo pude rechazar la corrección y mi mente despreció las advertencias?

 

De forma específica este pasaje se refiere a la inmoralidad sexual, sin embargo, si consideramos Proverbios como manual para la vida cotidiana su enseñanza puede extenderse y puede ampliarse a todos los aspectos de la vida.

Aquí se habla de dos aspectos importantes, en primer lugar, la advertencia. Es una aviso previo a la realización de una determinada acción u omisión. La advertencia tiene como finalidad ayudarnos a reflexionar sobre las posibles implicaciones, derivaciones o consecuencias que se pueden derivar de algo que hagamos o dejemos de hacer. Tiene un sentido preventivo y nos ayuda a tener que sufrir consecuencias indeseadas o inesperadas.

En segundo lugar, la corrección. Tiene lugar cuando -en muchas ocasiones por no haber hecho caso de la advertencia- la situación ha sucedido y es preciso rectificar, reparar, hacer las cosas de forma diferente. A diferencia de la advertencia, que tiene una finalidad preventiva como ya dije, esta tiene una finalidad reparadora, curativa, tiene como propósito que podamos aprender y no volver a caer en la misma situación.

Según el libro de Proverbios el necio es aquel que ni hace caso a la advertencia -tratando de evitar situaciones que le pueden dañar o dañar a otros- ni tampoco lo hace a la corrección -tratando de subsanar el mal causado y aprender de lo hecho- de ese tipo de personas, dice la Escritura, no hay ninguna esperanza y todo lo que siembran lo cosecharán.