Confía plenamente en el Señor
y no te fíes de tu inteligencia.
Cuenta con él en todos tus caminos
y él dirigirá tus senderos.
No presumas de sabio,
respeta al Señor y evita el mal;

 

Sigo insistiendo que el libro de Proverbios es un auténtico manual para vivir la vida lleno de consejos que desbordan sentido común, sabiduría y buenas orientaciones.

En los reproducidos al comienzo de esta entrada se nos plantea un dilema que de forma constante afrontamos todos los seres humanos ¿De quién fiarse? La respuesta del escritor del libro es clara y contundente, fíate del Señor y no de tu propia inteligencia.

El problema es que nuestra tendencia natural es fiarnos de nosotros mismos y dejarnos llevar, o bien por nuestros impulsos, instintos o inteligencia en vez de hacerlo por el consejo del Señor. Muchas veces la propuesta de Dios nos parece descabellada, sin sentido o incluso peligrosa. Creemos que si la seguimos otros se aprovecharán de nosotros, perderemos oportunidades o las cosas nos irán mal. Se da el caso que cuando valoramos en una mano al alternativa de Dios y en la otra la de nuestra propia inteligencia o instintos, nos parece mucho mejor la nuestra y decidimos seguirla.

Seguir la alternativa de Dios es una cuestión de fe, es decir, de confiar en Él. Dios tiene mucha más perspectiva de todas las cosas de la que nosotros nunca llegaremos a tener. Ve implicaciones, consecuencias, conexiones que a nosotros se nos escapan totalmente. Ha diseñado la vida y sabe mucho mejor que nosotros la manera de vivirla sin que esta nos dañe y nos destruya pero, en ocasiones, a nosotros nos parece que nuestra opción es la mejor.

La invitación de Proverbios es doble, fíate, ten en cuenta a Dios en todo tu estilo de vida. Hay un factor de riesgo en ello, pero vale la pena hacerlo, el Señor siempre paga los mejores dividendos.