Sabrás también lo que es recto y justo, y estarás atento a todo lo bueno, pues tu mente obtendrá sabiduría y probarás la dulzura del saber.

 

La tesis del libro de Proverbios es muy simple, la persona sabia es aquella que ordena su vida conforme a la voluntad de Dios. Por el contrario, la persona necia es aquella que organiza su proyecto vital al margen de Dios y sus consejos. 

Siguiendo con ese razonamiento el libro de Proverbios afirma que el primer paso para convertirse en una persona sabia es reverenciar a Dios, dicho en lenguaje más simple, honrarlo y respetarlo.

Tiene todo el sentido del mundo puesto que quien honra a Dios tendrá en cuenta su consejo, sus opiniones, sus visiones y sus perspectivas. Quien no lo honre actuará en base a sus propios criterios y forma de ver las cosas. 

Cuando uno honra a Dios sigue sus consejos y estos, tal y como nos dice el breve texto que he colocado al principio de esta entrada nos ayudan a distinguir lo que es recto y justo, nos permiten estar atentos a todo aquello que es bueno. La ventaja de hacer esto es que nos impide adentrarnos en caminos que son auto destructivos y que pueden dañarnos a nosotros, nuestras relaciones y nuestro entorno.

Todo el capítulo dos de Proverbios canta las ventajas de seguir la sabiduría, los beneficios que trae a la vida y los peligros que evita.