MATEO 26:30-35; MARCOS 14:26-31; LUCAS 22:31-34

IDEA PRINCIPAL

JESÚS NOS INVITA A SER CONSCIENTES DE NUESTRAS INCONSISTENCIAS Y NOS ADVIERTE DEL PELIGRO DE CAER.

QUIÉN ERA

Sobran las presentaciones, ya todos conocemos a Pedro, su carácter noble e impulsivo y también sus reacciones.

EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS SE ENCONTRÓ

Es un momento muy importante en la vida de Jesús y cargado de una gran fuerza emocional. El Maestro acaba de cenar con sus discípulos. No fue una cena cualquiera, se trataba de la celebración de la Pascua, que tanto significado tenía para todo buen judío. Además, era un encuentro íntimo, cargado de emoción por varias razones. Jesús acababa de anunciar la traición de uno de ellos. Se trataba de la última vez que celebraría con sus discípulos este encuentro antes de ser apresado y, justamente, en aquellos momentos les anunciaba que dentro de poco, cuando fuera apresado, todos ellos se dispersarían y lo dejarían sólo.

La rapidez con que se leen estos versículos puede llevarnos a perder de vista todas estas circunstancias que hacían de aquella celebración una experiencia dramática para todos los participantes pero especialmente, para Jesús.

QUÉ IMPACTO PRODUJO EL ENCUENTRO EN SU VIDA

Pedro, todo corazón e impulso, le indica a Jesús que, incluso si todos los demás le negaran, él nunca lo haría, de ningún modo. El se mantendría fiel hasta el fin. Jesús, gran conocedor del corazón humano, y gran conocedor del carácter, fortalezas y debilidades de Pedro, le anunció que antes que el gallo cantara, le negaría tres veces. Aquellas palabras y, recordemos que no es la primera ocasión que Pedro fue confrontado por Jesús, debieron de causarle, sin ninguna duda, un gran impacto, pero a pesar de todo, continuó afirmando que, incluso si aquello significaba la muerte para él, no lo negaría. Posiblemente todos podemos estar de acuerdo que cuando Pedro expresaba aquellas palabras lo afirmaba de todo corazón, estaba convencido de que así sería y estaba dispuesto a hacerlo. La realidad le mostraría a él y a nosotros cuán equivocado estaba.

Tal vez en aquel momento Pedro no supo o no pudo reconocer y calibrar el impacto de las afirmaciones de Jesús. El Maestro le estaba advirtiendo acerca de su propia debilidad y de su exceso de confianza en sí mismo. Jesús conocía muy bien que Pedro no siempre podía ser consistente con sus impulsos y buenos deseos y, por lo tanto, le advirtió acerca de su situación de debilidad y vulnerabilidad. La afirmación de Jesús era un toque de advertencia, era una llamada a Pedro para que fuera cauto y prudente en sus afirmaciones y con sus impulsos. Jesús le invitaba a tener una visión realista de sí mismo.

QUÉ APLICACIÓN TIENE PARA NOSOTROS

Si miramos a nuestro pasado todos nosotros podemos identificar una buena cantidad de promesas no cumplidas, de compromisos rotos, de buenas intenciones no culminadas y de buenos propósitos que se quedaron en eso, buenos propósitos.

Pero, salvo excepciones, sin duda, en el momento en que formulamos todo lo dicho en el párrafo anterior, éramos honestos y deseábamos que aquello pudiera culminarse, cumplirse, llevarse a cabo, convertirse en realidades, sin embargo, no fue así.

Tal vez todo fue fruto de un momento de impulso, una reacción emocional ante un estímulo externo. Pudo ser también fruto de una convicción auténtica, genuina y real pero que no tuvo demasiado en cuenta nuestra realidad y nuestras capacidades.

Jesús nos invita a tener una visión realista y auténtica de nosotros mismos. No con el propósito de desanimarnos. Tampoco con la finalidad de que nunca emprendamos nada de valor, difícil o costoso para Él. Más bien, para que ello nos lleve a presentarnos ante Jesús tal y como somos, con nuestras debilidades, inconsistencias y flaquezas y, de este modo, estemos en condiciones de buscar su ayuda, su intervención, para poder vivir, obrar y actuar más allá de todo ello pero, también más allá de nuestros impulsos, deseos y buenas intenciones.

PREGUNTAS DE APLICACIÓN

1. ¿Qué similitudes encuentras entre la experiencia de Pedro y la tuya propia?
2. ¿Cómo se relaciona este pasaje con la afirmación de Pablo, Así pues, el que cree estar firme, tenga cuidado de no caer. (1 Corintios 10:12)
3. ¿Cómo se relaciona este pasaje con la afirmación de Pablo, Así que me alegro de ser débil para que así se muestre el poder de Cristo. (2 Corintios 12:9)