Así pues, ¿supone alguna superioridad el ser judío? ¿Tiene alguna ventaja estar circuncidado? La ventaja es grande en todos los sentidos. En primer lugar, Dios confío sus promesas a los judíos.

Pablo continua desarrollando sus argumentos usando la diatriba -respuestas a hipotéticos oponentes-. El apóstol, en los versículos anteriores, ha estado hablando acerca de la inutilidad, a los ojos de Dios, de sentirse orgulloso por tener el conocimiento intelectual de la Ley del Señor y, sin embargo, no ponerlo en práctica, en contraste con aquellos que, sin conocerla, la viven de forma auténtica, real e intensa. Era el contraste entre la ortodoxia y la ortopraxis.

Como consecuencia de semejante argumento el hipotético interlocutor del apóstol plantearía una pregunta que tiene todo el sentido ¿Supone alguna superioridad el ser judío? dicho de otra manera ¿Tiene alguna ventaja el ser evangélico? La respuesta de Pablo sirve para ellos y para nosotros.

Sin duda, el ser evangélico nos da el gran privilegio de poder tener acceso al conocimiento de la Palabra del Señor, de su voluntad y de su Ley, sin embargo, no nos garantiza ni nos convierte de forma automática en seguidores de Jesús. Esto únicamente se hace real y posible cuando de forma consciente, intencional, pro-activa y consecuente buscamos parecernos más a Él, somos agentes de restauración y nos unimos a Él en su tarea restauradora.

Ser evangélico te da el acceso a la voluntad de Dios, obedecerla te convierte en auténtico seguidor, el resto.... engañarse a uno mismo.


Lee Romanos 3:1-8