Así que busquemos con afán lo que contribuye a la paz y a la convivencia mutua.

No hay que olvidar que Pablo está planteando este consejo en el contexto de una discusión teológica acerca de la forma correcta de vivir y actuar. Lo que está diciendo es que más importante que la teología es la paz y la convivencia entre los hermanos pues, al fin y al cabo, la teología no deja de ser por más que nos pese una interpretación de la voluntad de Dios hecha desde nuestro punto de vista personal, eclesial o denominacional.

Creo que el apóstol no está diciendo que no debamos tener dichos puntos, está afirmando que es más importante ser intencionales, pertinaces, constantes, porfiados en buscar la paz y la comunión entre los diferentes miembros del cuerpo de Cristo porque este es un mandamiento claro, indiscutible y sin vuelta de hoja que proviene del Señor.

Pienso que podríamos edificar mejor y más rápido el Reino de Dios si esa actitud fuera la que presidiera nuestras relaciones, si en vez de dedicar tanto tiempo a luchas teológicas y mutuas descalificaciones pudiéramos tender puentes y edificar relaciones. Pienso que, además, sería un gran e increíble testimonio para un mundo necesitado y deficitario de paz y armonía. Qué esperanza puede este mundo roto tener de encontrarla si nosotros no somos capaces de vivirla entre nosotros. ¡Qué gran desafío y que gran responsabilidad!

Lee Romanos 14:13-23