MATEO 12:1-8; MARCOS 2:23-28

QUIENES ERAN

Los fariseos eran una de las sectas, juntamente con los saduceos y los esenios, del judaísmo en el tiempo de Jesús. Su nombre significa, los apartados, es decir, aquellos que se separaban para vivir una vida consagrada a la pureza total. Los fariseos eran fervientes adherentes a las tradiciones orales que se desarrollaron para interpretar la Ley de Moisés y, según creen algunos expertos, esto se debió a su miedo a ser asimilados por la cultura helenística tan fuerte y pujante en los tiempos previos al advenimiento de Jesús y en su propia época. Flavio Josefo, el gran historiador judeo-romano, los consideraba como los mejores expositores de la Ley.

Durante la época previa al nacimiento de Jesús, antes de la conquista romana de Palestina, los fariseos también operaban como un partido político. Sin embargo, en la época del Maestro, constituían únicamente uno de lo movimientos religiosos del judaísmo. Una de las cosas que distinguía a los fariseos de los saduceos era su creencia en la existencia de dos Torahs. Además de la Torah reconocida por ambos, los saduceos y los fariseos, y que afirmaban haber sido escrita por Moisés, los fariseos creían en la existencia de otra Torah. Se referían a los cinco libros del Pentateuco como la "Torah escrita", y al conjunto de leyes orales y tradiciones como la "Torah oral", porque no fue escrita sino transmitida por Dios a Moisés de forma oral y memorizada y transmitida oralmente por Moisés y sus sucesores durante las sucesivas generaciones.

La Torah oral servía para elaborar y explicar lo que había escrito en la Ley. La Torah oral no era considerada como un producto acabado sino como un proceso continuado de análisis y argumentación en el que creían que Dios estaba activamente involucrado.

EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS SE ENCONTRARON CON JESÚS

Es un sábado, el día de reposo y de estricta observancia en el judaísmo posterior al exilio de Babilonia. La tradición oral que se desarrolló a partir de aquella época histórica había explorado profundamente el significado de guardar el día de reposo, hasta tal punto que se habían desarrollado multitud de explicaciones y aplicaciones prácticas acerca de qué significaba en realidad la observancia del descanso sabático.

El texto nos dice que Jesús andaba caminando entre los sembrados con sus discípulos, a pesar que la tradición oral era muy estricta con relación a la distancia que estaba permitido caminar en un sábado.

Debido a que tenían hambre, sus discípulos comenzaron a tomar espigas y comer los granos, algo que estaba permitido por la Ley de Moisés, pues en Deuteronomio 23:25 podemos leer que, cuando entres en la mies de tu prójimo, entonces podrás arrancar espigas con tu mano, pero no meterás la hoz en la mies de tu prójimo.

Sin embargo, los discípulos si que estaban transgrediendo la tradición oral que prohibía dicha práctica en un día de reposo y, consecuentemente, Jesús fue increpado por los fariseos debido a la conducta de sus discípulos.

QUÉ IMPACTO PRODUJO EL ENCUENTRO EN SUS VIDAS

Los encuentros de Jesús con personas siempre producen un impacto en sus vidas, para algunos este impacto es positivo y les ayuda a dar pasos en dirección al seguimiento del Maestro. Otros, por el contrario, ven sus estilos de vida, sus valores y sus estructuras de pensamiento desafiados. Este último es el caso del encuentro que nos ocupa.

Jesús confrontó la manera de pensar de los fariseos, sus creencias principales que, consecuentemente, eran las que sostenían su estilo de vida y su experiencia y práctica religiosa, la tradición oral, el templo y la observancia del día de reposo.

En cuanto a su interpretación de la Ley, ellos habían llevado la tradición oral a tal extremo que distorsionaban el auténtico sentido del mandamiento divino de guardar el día de reposo. Jesús les confronta con dos ejemplos sacados de las mismas Escrituras. Uno es el caso de David cuando, en su huida de Saúl, comió los panes de la proposición que estaban reservados únicamente a los sacerdotes. El otro, es el mismo ejemplo de los sacerdotes que ofician en el día de reposo.

Jesús cuestiona también el templo, el centro de la vida religiosa y espiritual de Israel ya que allí se ofrecían los sacrificios exigidos por Dios en el antiguo pacto. El templo era un lugar sagrado donde incluso los gentiles tenían prohibida su entrada más allá del patio que llevaba su nombre. Jesús les está indicando que Él es mucho más importante que el propio templo.

Finalmente, Jesús cuestiona el sábado e indica que éste ha sido creado a causa del hombre, para bendición y beneficio del ser humano y, no al contrario, el hombre no ha sido creado a causa del sábado. El problema de los fariseos es que se habían quedado únicamente con la forma de la Ley, con la letra, y habían olvidado o, peor aún, no comprendido el auténtico espíritu de la misma, por eso Jesús hace referencia al texto de Oseas, quiero que seáis compasivos, y no que me ofrezcáis sacrificios. A continuación, Jesús declara su autoridad sobre el día de reposo. Del mismo modo que Él es mayor que el templo, lo es también que el día de reposo.

Así, de una manera muy sencilla, aprovechando una situación casual, Jesús da una correcta interpretación de la ley, se declara mayor que el templo y se coloca por encima del día de reposo indicando que tiene autoridad sobre el mismo.

QUÉ APLICACIÓN TIENE PARA NOSOTROS

En este encuentro podemos apreciar que Jesús sale en defensa de sus discípulos y su conducta y aprovecha la ocasión para enseñar a sus antagonistas varios puntos importantes. Entre ellos, el Maestro declara que las necesidades de las personas son más importantes que las costumbres y las tradiciones religiosas y que un Dios, que exige misericordia y compasión por encima de sacrificios de animales, no puede sentirse satisfecho de una práctica religiosa que olvida la compasión y la misericordia.

Para Jesús carece, no sólo de sentido, sino también de valor, una observancia religiosa legalista, centrada hasta en el más mínimo detalle, que trata de regular la vida y el comportamiento de las personas pero que, desgraciadamente, se olvida de mostrar misericordia y compasión hacia ellas. Dicha práctica no hace justicia al corazón y la intención de Dios. Como veremos más adelante, incluso en ocasiones, se utiliza la excusa religiosa para con ella anular el deseo del Señor de que mostremos compasión, amor y misericordia hacia los necesitados.

PREGUNTAS DE APLICACIÓN

1. ¿Cuál sería la aplicación contemporánea del mandamiento del Señor acerca de su deseo de compasión y misericordia en vez de sacrificios?

2. ¿Cómo podemos hoy mostrar compasión y misericordia?

3. ¿Quién hay a nuestro alrededor necesitado de compasión y misericordia?

4. ¿Existe algún legalismo en nuestras vidas que nos impide mostrar compasión y misericordia?