LUCAS 23:6-12

IDEA PRINCIPAL

HAY PERSONAS QUE SE ACERCAN A JESÚS PORQUE SU PERSONALIDAD LES FASCINA Y DESPIERTA CURIOSIDAD.

QUIÉN ERA

Se trata de Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande (quien fue rey de Palestina entre los años 37 al 4 antes de Cristo) Herodes Antipas era hermano de Arquelao. Nuestro protagonista nació el año 20 antes de Cristo y fue nombrado tetrarca de la zona de Galilea y Perea donde reinó desde el año 4 antes de Cristo hasta el 39 de nuestra era.

Su jurisdicción abarcaba los territorios donde Jesús y Juan el Bautista ejercieron una buena parte de su ministerio. Cuando Herodes se hizo cargo del poder tuvo que restaurar la paz después de las revueltas llevadas a cabo por los judíos. Al igual que su padre llevó a cabo una gran labor de edificación de ciudades, entre ellas Tiberias. La ciudad recibió su nombre del emperador romano Tiberio, fue acabada alrededor del año 25 de nuestra era y Herodes encontró serias dificultades para poblarla debido a que en el proceso de construcción un antiguo cementerio fue removido y, consecuentemente, los judíos consideraban la zona como impura y no querían mudarse a la misma. Herodes tuvo que ofrecer tierras y casas gratis para favorecer la llegada de pobladores.

EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS SE ENCONTRÓ

Como ya hemos visto anteriormente, Pilato durante el juicio de Jesús hizo todo lo posible por quitarse de encima el problema que la inocencia de Jesús y las presiones de los judíos le causaban. Al enterarse del origen galileo del Maestro lo remitió a Herodes ya que Galilea estaba bajo su jurisdicción. Herodes se encontraba en aquellos momentos en Jerusalén para la celebración de la inminente pascua.

QUÉ IMPACTO PRODUJO EL ENCUENTRO EN SU VIDA

El texto del evangelio nos dice que, al principio, al recibir la noticia de que Jesús le era remitido, Herodes se alegró. El gobernante había oído hablar acerca de Jesús. Era normal, el Maestro se había convertido en un hombre famoso, su fama y la noticia de los grandes hechos milagrosos que había llevado a cabo le precedían. Herodes quería hablar con Jesús. No es de extrañar que quisiera preguntarle muchas cosas, que deseará conocer a un personaje tan interesante e incluso, que deseara que llevara a cabo alguna obra milagrosa para él. Era una oportunidad magnífica e inesperada.

Del relato podemos presumir que Herodes se sentía movido por la fascinación y la curiosidad que despertaba Jesús. Su personalidad debía de parecerle notable e interesante, digna de poderle dedicar un poco de su monárquico tiempo. Realmente, lo que Herodes buscaba era satisfacer su curiosidad, busca el espectáculo pero no tenía ningún tipo de interés en asuntos espirituales.

Probablemente, por eso, por la total carencia de un genuino interés espiritual por parte del rey fue que el Maestro no se digno contestar ni una sola de sus preguntas, mucho menos el llevar a cabo obras milagrosas para entretenerle. Aquella actitud silenciosa, indiferente de Jesús no debió de sentarle nada bien al rey y, por eso, decidió humillarlo y vejarlo delante de los miembros de su corte. El Maestro había decepcionado todas las expectativas que Herodes había depositado en él y, decidió, como continua el relato devolverlo a Pilato. El monarca no estaba interesado ni en lo que era justo –la inocencia o culpabilidad de Jesús- o en su mensaje, tan sólo le movían la curiosidad y el deseo de espectáculo.

Parece ser que el único impacto que Herodes tuvo en su vida como consecuencia de su encuentro con Jesús fue ver su amistad con el procurador romano restaurada. Hasta entonces, habían estado enemistados.

QUÉ APLICACIÓN TIENE PARA NOSOTROS

Han pasado cerca de dos mil años y hoy en día Jesús sigue despertando una gran curiosidad y fascinación en nuestra sociedad. Los estantes de las librerías de la secular y vieja Europa están llenos de nuevos libros acerca de la persona, el mensaje y la identidad de Jesús.

Jesús sigue despertando interés y polémica. Muchos de los que se acercan a la figura del maestro de Nazaret no tienen un genuino interés en conocer quién fue realmente y cuáles son los distintivos de sus enseñanzas. Todo esto es completamente secundario. Lo que les atrae es el carácter misterioso, único, singular de ese enigmático personaje.

Esperan que Jesús satisfaga su necesidad de novedad, quisieran saber cosas acerca de Él. Quisieran que les revelara misterios ocultos acerca de la vida. Si además, el Maestro pudiera hacer algún hecho milagroso para ellos, sería formidable.

Jesús no tiene, sin embargo, ni la obligación, ni la responsabilidad, ni el deseo de satisfacer nuestra curiosidad y fascinación con su persona. Cuando las motivaciones no son genuinas, lo más probable es que recibiremos la indiferencia y el silencio del Maestro. A lo largo de los evangelios vemos una y otra vez como Jesús no se dejaba impresionar, ni mucho menos manipular por las personas. Conocía muy bien el interior de ellas y sabía, como ya hemos visto, discernir las motivaciones más profundas.

La decepción que produce este Jesús que calla y muestra indiferencia puede llevar a muchas personas a reaccionar de una manera violenta e inesperada. La burla, el escarnio, el desprecio hacia el Maestro puede ser la forma en que compensen su orgullo herido.

¿Con qué actitud nos acercamos a Jesús? El Maestro está más que deseoso en hacer conocer cuál es su voluntad, en hacer conocer a sus hijos cuáles son sus deseos y propósitos, sin embargo, sólo lo hará con aquellos que se acercan ante Él con las motivaciones correctas. No aquellos que desean conocer simplemente por curiosidad, sino aquellos que buscan el conocimiento de la voluntad para obedecerla reverentemente, incluso aunque ello sea costoso y doloroso.

Jesús nos ha revelado una buena parte de su voluntad moral para con nosotros por medio de las Escrituras. Leyéndolas podemos entender qué desea de nosotros, cuáles son sus expectativas con respecto a nuestras vidas. En la medida en que seamos obedientes a este voluntad moral, general para todo creyente, Él nos irá revelando su voluntad específica para nuestras vidas. La obediencia es el mejor camino para que Dios se revele más y más.

PREGUNTAS DE APLICACIÓN

1. Jesús nos ha hablado por medio de su Palabra y nos ha revelado su voluntad moral y general para todo creyente ¿La conoces, la obedeces?

2. ¿Por qué Jesús debería revelar su voluntad específica a aquellos que no desean obedecer su voluntad moral?

3. ¿Por qué la obediencia a la voluntad moral es el camino para conocer la específica?

4. ¿Por qué Dios parece, o realmente guarda silencio, ante las peticiones de muchas personas?