JESÚS SUPERIOR A LOS ÁNGELES 1

GÁLATAS 1:4-14

 

Esto demuestra que el Hijo es muy superior a los ángeles, así como el nombre que Dios le dio es superior al nombre de ellos.

Pues Dios nunca le dijo a ningún ángel lo que le dijo a Jesús:

«Tú eres mi Hijo.
    Hoy he llegado a ser tu Padre»[a].

Dios también dijo:

«Yo seré su Padre,
    y él será mi Hijo»[b].

Además, cuando trajo a su Hijo supremo[c] al mundo, Dios dijo:[d]

«Que lo adoren todos los ángeles de Dios»[e].

Pero con respecto a los ángeles, Dios dice:

«Él envía a sus ángeles como los vientos
    y a sus sirvientes como llamas de fuego»[f].

Pero al Hijo le dice:

«Tu trono, oh Dios, permanece por siempre y para siempre.
    Tú gobiernas con cetro de justicia.
Amas la justicia y odias la maldad.
    Por eso oh Dios —tu Dios— te ha ungido
    derramando el aceite de alegría sobre ti más que sobre cualquier otro»[g].

10 También le dice al Hijo:

«Señor, en el principio echaste los cimientos de la tierra
    y con tus manos formaste los cielos.
11 Ellos dejarán de existir, pero tú permaneces para siempre.
    Ellos se desgastarán como ropa vieja.
12 Los doblarás como un manto
    y los desecharás como ropa usada.
Pero tú eres siempre el mismo;
    tú vivirás para siempre»[h].

13 Además, Dios nunca le dijo a ninguno de los ángeles:

«Siéntate en el lugar de honor a mi derecha,
    hasta que humille a tus enemigos
    y los ponga por debajo de tus pies»[i].

14 Por lo tanto, los ángeles sólo son sirvientes, espíritus enviados para cuidar a quienes heredarán la salvación.

 

El desconocido autor de esta carta está dispuesto a intentar demostrar la centralidad de Jesús en todo el esquema de la fe. Hay que tener en cuenta que, al menos como primeros destinatarios, esta epístola va dirigida a comunidades de cristianos de origen judío, que bien podían ver a Jesús como el cumplimiento definitivo de la Ley pero, también perder de vista su carácter central y superior al judaísmo. Es pensado que los destinatarios sufrían un auténtico trauma debido a la caída de la ciudad de Jerusalén y la destrucción del templo por parte de los romanos y la consiguiente interrupción, hasta el día de hoy, de los sacrificios por el pecado. Con este trasfondo el anónimo escritor irá ayudando a sus lectores a ver que, dada la centralidad de Jesús, no sucede nada si ambas cosas, el templo y los sacrificios se han perdido.

En estos versículos se hace una comparación entre los ángeles, definidos como espíritus destinados a servir a los fieles, y Jesús, por medio de citas del Antiguo Testamento, que el autor interpreta para sus propósitos se establece esta centralidad. Para nosotros, seguidores del Maestro de Nazaret que no venimos de un contexto judío no parece ser un tema excesivamente relevante. Pero si pensamos en la centralidad de Jesús en el esquema de la fe podemos preguntarnos qué ocupa en nuestras vidas ese lugar central, el trabajo, los estudios, el dinero, el ministerio, la iglesia, la novi@, etc., etc.

UN PRINCIPIO

JESÚS HA DE OCUPAR EL LUGAR CENTRAL EN EL ESQUEMA DE LA FE

UNA PREGUNTA

Y JESÚS ¿QUÉ LUGAR OCUPA EN EL ESQUEMA DE TU FE?