¿VOLVER ATRÁS?

HEBREOS 6:1-8

Así que dejemos de repasar una y otra vez las enseñanzas elementales acerca de Cristo. Por el contrario, sigamos adelante hasta llegar a ser maduros en nuestro entendimiento. No puede ser que tengamos que comenzar de nuevo con los importantes cimientos acerca del arrepentimiento de las malas acciones[a] y de tener fe en Dios. Ustedes tampoco necesitan más enseñanza acerca de los bautismos, la imposición de manos, la resurrección de los muertos y el juicio eterno. Así que, si Dios quiere, avanzaremos hacia un mayor entendimiento.

Pues es imposible lograr que vuelvan a arrepentirse los que una vez fueron iluminados —aquellos que experimentaron las cosas buenas del cielo y fueron partícipes del Espíritu Santo, que saborearon la bondad de la palabra de Dios y el poder del mundo venidero— y que luego se alejan de Dios. Es imposible lograr que esas personas vuelvan a arrepentirse; al rechazar al Hijo de Dios, ellos mismos lo clavan otra vez en la cruz y lo exponen a la vergüenza pública.

Cuando la tierra se empapa de la lluvia que cae y produce una buena cosecha para el agricultor, recibe la bendición de Dios. En cambio, el campo que 

Este pasaje es inquietante. Habla de la apostasía, es decir, la renuncia que hace una persona a sus creencias religiosas. Algunos círculos cristianos usan este y un par más de pasajes similares de las Escrituras para apoyar la creencia en la posibilidad de que la salvación pueda perderse.

Es difícil hacer una interpretación de lo que aquí leemos. De cualquier modo no puede hacerse al margen de la enseñanza global de la Escritura con respecto al tema de la pérdida o no de la salvación.

 Por un lado, está claro que la salvación se obtiene por gracia, es decir, no debido a nada que hagamos o dejemos de hacer, sino más bien a pesar de nuestra total y absoluta carencia de méritos para ser recipientes de la misma.

 Por otro lado, aquí está hablando de personas que de forma voluntaria y consciente abandonan la fe, dejan de lado el seguimiento de Jesús, rechazan la obra que el Señor hizo por ellos y, según parece indicar el texto, después de haberlo entendido e incluso después de haberlo experimentado en cierta medida.

Sin embargo, también en los versículos finales se refiere a estos como tierra que ha recibido el agua y, a pesar de ello, no ha producido buen fruto sino malo.

Dos pasajes vienen inmediatamente a mi mente. El primero, es aquel que habla de la simiente que produjo fruto pero los afanes y ansiedades de la vida lo ahogaron. El segundo, es aquel que habla acerca de ser conocidos por los frutos que producimos y no todo el que invoca el nombre del Señor entrará en el Reino sino aquel que hace la voluntad del Padre.

La pérdida o no de la salvación, en definitiva, siempre ha sido, es y será un tema peliagudo que dividirá a la comunidad de seguidores de Jesús. Cada uno puede encontrar los versículos que desee para apoyar su postura teológica, a menudo, ya determinada. Para mí, una forma sabia de acercarse es la que tiene un amigo mío, griego él, que vive en Tesalónica y afirma lo siguiente, dejemos que los pasajes de advertencia nos pongan alerta y los de seguridad nos conforten el corazón. 


UN PRINCIPIO

ALERTAS Y CONFIADOS

UNA PREGUNTA

¿QUÉ PUEDE APARTARTE DEL SEGUIMIENTO DE JESÚS?