MADUREZ ESPIRITUAL

HEBREOS 5:11-14

11 Nos gustaría decir mucho más sobre este tema, pero es difícil de explicar, sobre todo porque ustedes son torpes espiritualmente y tal parece que no escuchan. 12 Hace tanto que son creyentes que ya deberían estar enseñando a otros. En cambio, necesitan que alguien vuelva a enseñarles las cosas básicas de la palabra de Dios.[c] Son como niños pequeños que necesitan leche y no pueden comer alimento sólido. 13 Pues el que se alimenta de leche sigue siendo bebé y no sabe cómo hacer lo correcto.14 El alimento sólido es para los que son maduros, los que a fuerza de práctica están capacitados para distinguir entre lo bueno y lo malo.

 

 

Parece como si el autor de esta carta fuera intercalando, de tanto en tanto, pasajes que tienen como finalidad advertir a sus lectores. En este caso, la advertencia tiene que ver con la madurez espiritual de los supuestos destinatarios de la misiva.

Todo parece indicar que su madurez deseaba mucho que desear. A pesar de los años que llevaban como creyentes todavía tenían un infantilismo que les hacia necesitados de volver a repetir una y otra vez los básicos de la fe y eran incapaces de poder digerir alimento sólido.

Este pasaje me enseña varias cosas. La primera, que la madurez espiritual no se obtiene, únicamente, acumulando tiempo desde la conversión. Del mismo modo que dejarse caer por un hospital no te convierte en médico con el transcurso de los años, tampoco dejarte caer por la iglesia cada domingo te convierte en maduro espiritualmente.

La segunda, hay cosas en el seguimiento de Jesús que sólo las pueden entender aquellos que son maduros espiritualmente. No es que estén "reservadas" para ellos, están al alcance de cualquier creyente, sin embargo, sólo pueden ser "digeridas" por aquellos que han crecido en el seguimiento del Maestro.

Finalmente, es la práctica la que nos hace crecer. No es el conocimiento de los principios de la Palabra lo que nos trasforma, antes bien, es la aplicación práctica en el contexto de la vida cotidiana.

Esto explica la paradoja de personas que, a pesar de años y años de ser cristianos, muestran una inmadurez muy grande frente a la vida y las circunstancias.

 

UN PRINCIPIO

LA MADUREZ NO ES UNA CUESTIÓN DE TIEMPO SINO DE PRÁCTICA

 UNA PREGUNTA

AL CONSIDERAR EL TIEMPO QUE HACE QUE SIGUES A JESÚS ¿QUÉ MUESTRA TU VIDA?