JUAN 6
QUIÉNES ERAN

Se trata de una parte de las personas que habían sido alimentadas por Jesús en la orilla del mar de Galilea opuesta a la ubicación de la ciudad de Capernaum. El episodio de la alimentación es recogido por los cuatro evangelistas y se produjo a causa de la gran multitud de personas que le había seguido hasta aquel lugar para oír sus enseñanzas. Jesús, al ver la situación de necesidad de las mismas decidió actuar y las alimentó. A raíz de esta intervención milagrosa del Maestro, el texto de Juan nos indica que un buen número de ellos le siguieron y al encontrarlo se produjo un interesante diálogo entre ellos.

EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS SE ENCONTRARON

Estas personas que, como hemos visto, habían sido alimentadas por Jesús le seguían y le estuvieron buscando de forma infructuosa, para hacerlo rey, según nos indica Juan. Al no poder encontrarlo le siguieron en barca hasta Capernaum, una de las bases donde el Maestro habitualmente recalaba. La búsqueda por fin dio sus frutos y encontraron a Jesús en la sinagoga de la población.

QUÉ IMPACTO PRODUJO EL ENCUENTRO EN SUS VIDAS

Aquellas personas fueron doblemente confrontadas, acerca de sus auténticas motivaciones para buscar a Jesús y sus auténticas necesidades que Él deseaba ministrar.

Fueron confrontados en sus motivaciones. El Maestro claramente les dijo que no había un impulso espiritual detrás de su deseo de encontrarle. No venían tras Él porque hubieran visto sus grandes obras y esto les hubiera hecho plantearse cuestiones sobre la auténtica identidad del Señor. Su motivación, tal y como les indicó, era puramente material. Jesús los había alimentado y, con ello, ministrado en sus necesidades materiales, ellos querían hacerlo rey, naturalmente para tener estas necesidades siempre cubiertas.

Ellos habían percibido únicamente la forma del milagro, pero habían perdido totalmente la razón y el fondo del mismo. La alimentación pretendía –sin duda satisfacer una necesidad física- ante todo ser una señal de la identidad mesiánica de Jesús. Ellos tan sólo percibieron las ventajas que podría proporcionar un rey que les alimentara gratuitamente cada día.

Jesús pone de manifiesto cuán fatuos son sus deseos. Incluso el maná, el sueño que mencionaron aquellas gentes, era tan sólo un espejismo, ya que todos los que comieron de él murieron irremisiblemente.

Jesús es confronta con sus auténticas necesidades. Ellos le hablan de comida material, Él les responde hablándoles de la vida eterna. No es que Jesús desprecie las necesidades materiales, no olvidemos que acababa de satisfacerlas, intenta simplemente que vayan más allá y tengan la capacidad de ver las necesidades más profundas de todo ser humano.

Jesús se ofrece a sí mismo con la única satisfacción para las necesidades más profundas del ser humano. El que viene del cielo, afirma refiriéndose a sí mismo, es el que soluciona las necesidades íntimas y profundas de toda persona, por eso nos invita a creer en Él, aceptarle y seguirle.

Al verse confrontada, la gente respondió. Cuestionaron la identidad de Jesús y pidieron más intervenciones milagrosas que estuvieran, de nuevo, relacionadas con sus necesidades materiales. Encontraron, según dice el mismo texto, demasiado difíciles y exigentes sus enseñanzas. Desde aquel momento, muchos dejaron de seguirle. Una cosa es que Jesús satisficiera sus necesidades materiales, otra diferente era aceptar sus exigencias morales y de estilo de vida.

También los doce fueron confrontados clara y abiertamente por Jesús y recibieron la invitación a dejarle si sus exigencias eran demasiado fuertes para ellos.

QUÉ APLICACIÓN TIENE PARA NOSOTROS

Cuando nos acerquemos a Jesús es muy posible que suframos el mismo proceso que experimentó aquella gente que Él alimentó. En primer lugar, nos veremos confrontados con nuestras motivaciones. ¿Qué nos impulsa para acercarnos al Señor? Acercarse hasta Él porque nos sentimos necesitados es legítimo y honesto. Jesús mismo afirmó que nadie se acerca al médico a menos que se sienta enfermo.

En segundo lugar, nos veremos confrontados con nuestras necesidades más profundas. No sería justo decir con nuestras auténticas necesidades, ya que todas las necesidades son auténticas en tanto que existen. Sin embargo, es muy posible que Jesús nos diga que, todo y ser importantes esas necesidades tan sentidas, hay otras más profundas y prioritarias de las que quiere cuidarse. Esto puede producir en nosotros una reacción. Nosotros, a menudo, vamos buscando sanar el síntoma. Jesús, siempre irá a la raíz del problema. Nosotros estamos preocupados por lo superficial y Él quiere lidiar con lo fundamental y esencial.

En tercer lugar, podría darse el caso que las pretensiones de Jesús de que creamos en Él, le aceptemos y le sigamos nos parezcan demasiado exigentes. Puede darse el caso de que nos sintamos decepcionados en nuestras expectativas. Fuimos en busca de satisfacción y nos encontramos con exigencias morales, éticas, de cambio. Si es así, es posible que decidamos dejar de seguirle y nos mantengamos a distancia de Él. Su precio puede parecernos excesivamente alto.

PREGUNTAS DE APLICACIÓN

1. ¿Qué te motiva para acercarte a Jesús? ¿Únicamente que satisfaga tus necesidades o también el deseo de seguirle?
2. ¿Qué te pide Jesús? ¿Qué desea hacer contigo y en tu vida?
3. ¿Quieres irte tú también?