BENDICIÓN

GÉNESIS 48 Y 49

Estos dos capítulos del libro de Génesis nos hablan de las bendiciones que Jacob, ya en su lecho de muerte, dio a cada uno de sus hijos y los hijos de José a los que, en sus propias palabras, consideró Jacob como propios.

Me ha hecho pensar en el valor y significado de bendecir a otros y qué poder puede tener una bendición. Tal vez ayude a entender mejor la idea el pensar en una maldición. Hay culturas, e incluso dentro del mundo postmoderno grupos humanos, en las cuales las personas tienen un gran miedo a ser maldecidas o a que les echen mal de ojo o alguien les haga brujería. De algún modo piensan que las palabras o acciones de aquel maldiciendo pueden tener un efecto negativo sobre sus vidas y las de los suyos.

No me cuesta creer que algo similar sucede con la bendición algo que, lamentablemente, hemos ido perdiendo en nuestro seguimiento de Jesús. La bendición tiene el poder de hacer que el Señor haga el bien a aquella persona a quien se la otorgamos ¿Cómo? La verdad ¡No tengo ni idea! Pero tampoco entiendo muy bien cómo se conjugan la libertad, el libre albedrío y la predestinación y la soberanía del Señor, pero creo en ambas cosas todo y que no sé de qué modo cuando oro un Dios que respeta la libertad humana puede cambiar el corazón de las personas.

Por eso, creo que los seguidores de Jesús deberíamos estar prontos y diligentes a poder bendecir a otros con nuestras palabras, nuestros deseos y, naturalmente, con nuestras acciones.

UN PRINCIPIO

EL PODER DE BENDECIR A OTROS

UNA PREGUNTA

¿CÓMO LO EJERCES EN TU VIDA?