SER DE BENDICIÓN

GÉNESIS 39:1-6

Cuando José fue llevado a Egipto, un egipcio llamado Potifar lo compró a los ismaelitas que lo habían llevado allá. Potifar era funcionario del faraón y capitán de su guardia. Pero el Señor estaba con José, y le fue muy bien mientras vivía en la casa de su amo egipcio. Su amo se dio cuenta de que el Señor estaba con José, y que por eso a José le iba bien en todo. Esto hizo que José se ganara la simpatía de su amo, que lo nombró su ayudante personal y mayordomo de su casa, y dejó a su cargo todo lo que tenía. Desde el día en que Potifar dejó a José a cargo de su casa y de todo lo suyo, el Señor bendijo a Potifar, tanto en su casa como en el campo. Con José al cuidado de todo lo que tenía, Potifar ya no se preocupaba mas que de comer.

Dios estaba con José y lo bendecía y, consecuentemente, esa bendición alcanzaba a su amo Potifar. Creo que aquí hay un principio muy grande y desafiante para todos aquellos que somos agentes de restauración, a saber, que nuestras vidas sean canales de la bendición de Dios para otros. Vivir de tal manera, en ocasiones, pagando un alto precio por ello, que con nuestra forma de vivir, actitudes, valores, prioridades y acciones otros reciban la bendición que Dios, nuestro Padre, desea para todo ser viviente.

Es una opción, vivir vidas que bendigan, vivir vidas que maldigan o vivir vidas grises centradas en nosotros mismos. Hay que escoger.

UN PRINCIPIO

VIVIR UNA VIDA QUE BENDIGA A OTROS

UNA PREGUNTA

Y TÚ ¿QUÉ TIPO DE VIDA VIVES?