DESEO

GÉNESIS 35:16-27

16 Después se fueron de Betel; pero todavía estaban un poco lejos de Efrata cuando Raquel dio a luz, y tuvo un parto muy difícil.17 En el momento más difícil, la partera le dijo: «No tengas miedo, que has dado a luz otro varón.» 18 Pero ella estaba a punto de morir, y en sus últimos suspiros llamó Ben-oní al niño, aunque su padre lo llamó Benjamín.

19 Así fue como Raquel murió, y la enterraron en el camino de Efrata, que ahora es Belén. 20 Jacob levantó un monumento sobre su sepulcro, y éste es el monumento que todavía señala el sepulcro de Raquel.

21 Israel siguió su camino, y acampó más allá de la torre de Éder. 22 Estando ya establecido Israel en ese lugar, Rubén fue y se acostó con Bilhá, que era concubina de su padre. Y cuando éste lo supo, se enojó muchísimo.

Los hijos de Jacob fueron doce. 23 Los que tuvo con Lía fueron Rubén, su hijo mayor; Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón. 24 Los que tuvo con Raquel fueron José y Benjamín. 25 Los que tuvo con Bilhá, la esclava de Raquel, fueron Dan y Neftalí; 26 y los que tuvo con Zilpá, la esclava de Lía, fueron Gad y Aser. Éstos fueron los hijos de Jacob, que nacieron en Padán-aram.

27 Jacob fue a ver a su padre Isaac en Mamré, la ciudad que también se llama Arbá o Hebrón. Allí habían vivido Abraham e Isaac.28 Isaac tenía ciento ochenta años cuando murió. 29 Fue a reunirse con sus antepasados cuando ya era muy anciano, y sus hijos Esaú y Jacob lo sepultaron.

 

En este pasaje se narra la muerte de Raquel, la esposa favorita de Jacob, y  también la muerte de Isaac, su padre. Entre medio de ambos episodios se habla de los doce hijos que tuvo el patriarca como consecuencia de la unión con sus dos mujeres y sus concubinas.

Pero, de forma sorprendente, en medio del pasaje aparece, como de pasada, sin que tenga relación con el resto de lo allí narrado, el incesto que comete Rubén acostándose con la concubina de su padre. Me sorprende el texto, pero claro, aun me sorprende más la actitud ultrajante y carente de respeto del hijo de Jacob.

Al meditar sobre tan extraño acontecimiento que rompe todos los tabúes sociales ha venido a mi mente la idea del deseo. Imagino que fue un deseo irresistible el que llevó a Rubén a semejante acción con todo lo que ello implicaba ¡El deseo!

En latín la palabra deseo es cupiditas y se trata de un sentimiento interno que mueve la voluntad de querer poseer el objeto que se desea. El deseo puede llevar a los seres humanos a las conductas más sacrificadas y, a la vez, a las más bajas y mezquinas. Un deseo no satisfecho puede producir una increíble insatisfacción existencial. También, sin embargo, un deseo satisfecho puede dejar al individuo completamente vacío al darse cuenta que aquello que perseguía no producía el efecto esperado.

Son muchos los personajes bíblicos que sucumbieron ante el deseo y tuvieron que experimentar resultados catastróficos. Pensemos en David, en su hijo Amón, en el propio Salomón.

El deseo no es ni bueno ni malo, es una realidad humana y forma parte de la forma en que hemos sido creados y diseñados por Dios. Otra cosa diferente es cómo lo vivimos, qué efecto tiene sobre nosotros y cómo se ha visto afectado por el pecado. Pienso, sin embargo, que no hay más opción que controlarlo o ser controlados.

 

UN PRINCIPIO

EL DESEO PUEDE LLEVARNOS A LAS CONDUCTAS MÁS MEZQUINAS

UNA PREGUNTA

¿CÓMO EXPERIMENTAS Y VIVES EL DESEO?