DESHACEOS DE TODOS LOS DIOSES

GÉNESIS 35:1-15

Dios le dijo a Jacob: «Levántate y vete a vivir a Betel. En ese lugar harás un altar al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú.» Entonces Jacob dijo a su familia y a todos los que lo acompañaban:

—Saquen todos los dioses extraños que hay entre ustedes, báñense y cámbiense de ropa. Vámonos pronto a Betel, pues allá voy a construir un altar en honor del Dios que me ayudó cuando yo estaba afligido, y que me ha acompañado por dondequiera que he andado.

Ellos le entregaron a Jacob todos los dioses extraños que tenían y los aretes que llevaban en las orejas, y Jacob los enterró debajo de una encina que estaba cerca de Siquem. Cuando ellos salieron, Dios hizo que todos los pueblos vecinos tuvieran mucho miedo, y por eso no persiguieron a los hijos de Jacob.

Jacob y toda la gente que iba con él llegaron a Luz, ciudad que también se llama Betel y que está en Canaán. Y construyó un altar, y llamó al lugar El-betel, porque cuando huía de su hermano, Dios se le había aparecido allí. También allí murió Débora, la mujer que había cuidado a Rebeca, y la enterraron debajo de una encina, cerca de Betel. Jacob llamó a este lugar «La encina del llanto».

Cuando Jacob regresaba de Padán-aram, Dios se le apareció otra vez y lo bendijo 10 de esta manera:

«Tú te llamas Jacob,
pero ya no te llamarás así;
desde hoy tu nombre será Israel.»

Después que Dios le cambió el nombre, 11 le dijo:

«Yo soy el Dios todopoderoso;
ten muchos hijos y descendientes.
De ti saldrá una nación y muchos pueblos,
y entre tus descendientes habrá reyes.
12 La tierra que les di a Abraham y a Isaac,
también te la doy a ti,
y después de ti se la daré a tus descendientes.»

13 Cuando Dios se fue del lugar en donde había hablado con Jacob, 14 éste tomó una piedra y la puso de pie, como un pilar, en el lugar donde Dios le había hablado; luego la consagró derramando aceite y vino sobre ella, 15 y llamó Betel a aquel lugar.

Al leer estos versículos y llegar al momento en que se habla de deshacerse de todos los dioses mi vida se ha visto claramente confrontada por la Palabra de Dios. Martín Lutero, el reformador alemán, afirmaba que dios es cualquier cosa que ocupa un lugar indebido en tu corazón, un lugar de que debería ocupar el Señor.
El problema con los dioses es que los uso como fuente de satisfacción y para llenar vacíos emocionales y existenciales en mi vida. Otro problema añadido es que estos dioses -todo y ser falsos- tienen una gran capacidad para crear y generar dependencia y en última instancia esclavitud. Precisamente, al reflexionar sobre ello veo que ambas realidades están presentes en mi experiencia como ser humano -esclavitud y deseo de llenar un vacío- y lo están porque permito dioses ajenos al Señor.
La invitación de la Palabra para mi vida el día de hoy es clara, ¡DESHAZTE DE ESOS DIOSES! Es un mandamiento que debo obedecer por respeto al Señor. Una decisión que debo tomar por consistencia con mi vida. Una esclavitud que debo romper para poder vivir la vida que Dios ha ganado para mí. Ahora bien, no voy a ser ingenuo, este dejar no es ni será fácil, hay siempre un sentimiento y sensación real de pérdida asociada con el dejar y, por supuesto, por muy espiritual que sea yo la experimentaré.
UN PRINCIPIO
HAY QUE DESHACERSE DE LOS DIOSES
UNA PREGUNTA
¿QUÉ TE IMPIDE DESHACERTE DE LOS TUYOS?