RAPTO Y VIOLACIÓN DE DINA

GÉNESIS 34

Este escabroso pasaje tiene todos los ingredientes propios de una novela, hay raptos, violaciones, engaños, venganzas premeditadas y bien elaboradas, masacres indiscriminadas y todo por cuestiones de honor y la vieja ley del talión.

El pasaje, si recordamos cómo el pecado había roto las relaciones entre los seres humanos como consecuencia de nuestra rebelión contra el Señor, ilustra ese principio espiritual de una manera brutal y descarnada.

El rapto y la violación de Dina -algo injustificable- genera una dinámica de odio, engaño, venganza y violencia por parte de los hermanos de la víctima. Estos no se contentan con cumplir la ley -ojo por ojo y diente por diente- lo cual hubiera sido correcto según los parámetros de la época, sino llenos de ira, movidos y motivados por ella tal y como dice el pasaje, se embarcaron en una dinámica de muerte y venganza que alcanzó a muchas personas inocentes y que nada tenían que ver de forma directa con el tema, simplemente el hecho de pertenecer al clan del agresor.

Para mí esto me hace pensar en la importancia del perdón para poner freno a las dinámicas de la venganza. Me hace pensar en el perdón para frenar la ira y su petición de sangre. Me hace pensar que únicamente el perdón y la reconciliación pueden superar la fractura en las relaciones interpersonales que el pecado ha impuesto en la experiencia humana.

Como seguidores de Jesús estamos llamados a ser agentes de restauración en un mundo roto y eso pasa, entre otras cosas, por ser agentes de reconciliación siempre dando el primer paso, siempre caminando la milla extra, siempre yendo más allá de lo que es razonable, imitando de se modo al Dios que siempre va más allá de lo que natural, justo y razonable en su deseo de acercarse a nosotros.

UN PRINCIPIO

EL PERDÓN ROMPE LA ESPIRAL DE VIOLENCIA QUE LA VENGANZA GENERA

UNA PREGUNTA

¿QUÉ OPORTUNIDADES HAY A TU ALCANCE EN LAS QUE PUEDES GENERAR RECONCILIACIÓN?