PERDÓN

GÉNESIS 33

Al leer este pasaje -que describe el encuentro entre los dos hermanos después de 20 años- me pregunto cuáles debieron ser los sentimientos que experimentó Esaú. Son evidentes los que experimentó su hermano. La lectura del capítulo nos muestra su miedo, su inseguridad e incerteza respecto a la posible reacción de su hermano doblemente engañado. La disposición del campamento, la entrega de regalos previos para preparar el camino nos muestran a un Jacob inseguro de la posible respuesta que pudiera generar su hermano.

Esaú había sido herido y engañado por su hermano que en dos ocasiones se había aprovechado de él y lo había manipulado en beneficio propio. Sería normal, por tanto, que guardara resentimiento, odio y que la venganza -no olvidemos en que tiempos están viviendo los dos protagonistas- y el ojo por ojo y diente por diente sería algo normal y esperado.

Esaú nos sorprende con el perdón y la reconciliación con su hermano. Una respuesta inesperada que nos habla del fondo moral de su corazón. ¿Hubiera yo sido capaz de semejante respuesta? ¿Habría sido capaz de pasar por alto las ofensas cometidas, el robo de la primogenitura y mi propia bendición paternal? Sin duda, es difícil afirmarlo. Sobre el papel todos somos santos hasta que llega la oportunidad de demostrarlo. Lo cierto es que Esaú, demuestra, una vez más, que encontramos respuestas inesperadas en personas inesperadas y que aquellos que nos consideramos y proclamamos seguidores de Jesús no siempre tenemos la capacidad o la voluntad de generar aquellas respuestas que serían de esperar en nosotros ¡Hay mucho que aprender de los no cristianos!

UN PRINCIPIO

HAY MUCHO QUE APRENDER DE LOS NO CRISTIANOS

UNA PREGUNTA

¿QUÉ TE ESTÁN ENSEÑANDO LOS NO SEGUIDORES DE JESÚS A TU ALREDEDOR?