EL SEÑOR ESTARÁ CONTIGO

GÉNESIS 26:23-34

23 De allí Isaac se fue a Beerseba. 24 Esa noche el Señor se le apareció y le dijo:

«Yo soy el Dios de tu padre Abraham.
No tengas miedo; yo estoy contigo.
Por causa de mi siervo Abraham
te bendeciré y aumentaré mucho tu descendencia.»

25 Entonces Isaac construyó un altar allí, e invocó el nombre del Señor. Acampó en aquel lugar, y sus siervos abrieron un pozo.

26 Un día, Abimélec vino desde Guerar para hablar con Isaac. Lo acompañaban su amigo Ahuzat, y Ficol, que era el capitán de su ejército. 27 Isaac les dijo:

—Si ustedes no me quieren, y hasta me echaron de su tierra, ¿para qué vienen a verme?

28 Ellos le contestaron:

—Hemos visto que el Señor está contigo, y hemos pensado proponerte que hagamos un pacto. El pacto será éste: 29 que tú no nos harás ningún mal, pues nosotros no te hemos molestado. Al contrario, siempre te hemos tratado bien y te despedimos en forma amistosa, y ahora el Señor te está bendiciendo.

30 Entonces Isaac les hizo una gran fiesta, y ellos comieron y bebieron. 31 Al día siguiente por la mañana, se levantaron y se hicieron juramentos entre sí. Luego Isaac les dijo adiós, y ellos se despidieron de él como amigos.

32 Aquel mismo día, los siervos de Isaac vinieron a darle la noticia de que habían encontrado agua en el pozo que estaban abriendo. 33 Isaac le puso a aquel pozo el nombre de Sebá. Por eso aquella ciudad todavía se llama Beerseba.

34 Cuando Esaú tenía cuarenta años, se casó con Judit, que era hija de Beerí el hitita. También se casó con Basemat, que era hija de otro hitita llamado Elón. 35 Estas dos mujeres les amargaron la vida a Isaac y Rebeca.

El Señor le renueva a Isaac la promesa de que estará con él y de alguna manera esa presencia de Dios con el patriarca fue visible a los ojos de sus contemporáneos y les hizo plantearse la necesidad de una alianza conjunta.
Para mí, la enseñanza de este pasaje es clara, sencilla y simple, no debemos olvidar que el Señor ha prometido y mantiene la promesa de estar con nosotros. Esto es algo que nos conviene no olvidar nunca y, especialmente, en aquellos momentos que las tensiones, presiones o circunstancias de la vida nos ponen en una situación en la que recordarlo y asirnos a ello resulta fundamental para poder proseguir en nuestro peregrinaje a través de la vida como seguidores de Jesús.
UN PRINCIPIO
NO OLVIDAR LA PROMESA Y EL COMPROMISO DE JESÚS DE ESTAR CON NOSOTROS
UNA PREGUNTA
¿QUÉ SITUACIONES O CIRCUNSTANCIAS REQUIEREN QUE RECLAMEMOS LA PRESENCIAL DE JESÚS A NUESTRO LADO?