EL CARÁCTER DE ISAAC

GÉNESIS 26:1-22

En ese tiempo hubo una gran escasez de alimentos en toda aquella región, además de la que hubo cuando Abraham aún vivía. Por eso Isaac se fue a Guerar, donde vivía Abimélec, rey de los filisteos. Allí el Señor se le apareció y le dijo: «No vayas a Egipto. Quédate donde yo te diga, y por ahora sigue viviendo en este país. Yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tus descendientes les voy a dar todas estas tierras. Así cumpliré la promesa que le hice a tu padre Abraham. Haré que tus descendientes sean tantos como las estrellas del cielo, y les daré todas estas tierras. Además, todas las naciones de la tierra serán bendecidas por medio de tus descendientes, porque Abraham me obedeció y cumplió mis órdenes, mis mandamientos, mis leyes y mis enseñanzas.»

Entonces Isaac se quedó en Guerar, y cuando los que vivían en ese lugar le preguntaron en cuanto a Rebeca, Isaac tuvo miedo de decir que era su esposa y les dijo que era su hermana. Era tan hermosa Rebeca, que Isaac pensó que los hombres del lugar lo matarían por causa de ella.

Pasó el tiempo y él se quedó allá. Pero un día en que Abimélec estaba mirando por la ventana, vio que Isaac acariciaba a su esposa Rebeca. Entonces lo mandó llamar y le dijo:

—Así que ella es tu esposa, ¿verdad? Entonces, ¿por qué dijiste que era tu hermana?

—Yo pensé que tal vez me matarían por causa de ella —contestó Isaac.

10 Pero Abimélec le dijo:

—¿Por qué nos has hecho esto? Un poco más y alguno del pueblo se habría acostado con tu esposa, y tú nos habrías hecho pecar.

11 Entonces Abimélec ordenó a todo su pueblo:

—Si alguien molesta a este hombre o a su esposa, será condenado a muerte.

12 Ese año Isaac sembró en aquel lugar y recogió muy buena cosecha, pues el Señor lo bendijo. 13 Se hizo muy rico y llegó a tener muchas posesiones. 14 Eran tantas sus ovejas y vacas, y tantos sus siervos, que los filisteos le tenían envidia. 15 Cuando su padre Abraham aún vivía, los siervos de Abraham habían abierto pozos; pero después los filisteos los habían tapado y llenado de tierra.16 Por fin, Abimélec le dijo a Isaac:

—Vete de aquí, porque has llegado a ser más rico que nosotros.

17 Isaac se fue y acampó en el valle de Guerar, y allí se quedó a vivir. 18 Volvió a abrir los pozos de agua que habían sido abiertos en vida de su padre, y que los filisteos habían tapado después de su muerte, y les puso los mismos nombres que su padre les había dado. 19 Un día, los siervos de Isaac estaban haciendo un pozo en el valle, y encontraron un manantial. 20 Pero los pastores que cuidaban las ovejas en el valle de Guerar se pelearon con los pastores que cuidaban las ovejas de Isaac, porque decían que esa agua era de ellos. Por eso Isaac llamó a ese pozo «Pelea», pues se habían peleado por él. 21 Después sus siervos abrieron otro pozo, por el que volvieron a pelear, y a ese pozo Isaac lo llamó «Enemistad».

22 Isaac se fue lejos de allí, y abrió otro pozo. Como ya no pelearon por él, lo llamó «Libertad», pues dijo: «Ahora el Señor nos ha dejado en libertad de progresar en este lugar.»

 

He escogido este cuadro de Isaac, representado en el forma clásica en que los santos lo son. Lo he hecho porque contrasta con lo que nos muestra el pasaje objeto de mi meditación que nos revela, nos pone de manifiesto, las debilidades de carácter de Isaac. Al igual que su padre miente -hay un patrón familiar como veremos posteriormente con sus hijos y ya vimos con su padre- para afrontar situaciones que son difíciles.

Por algún motivo, sin duda comprensible, pensó que hacer pasar a su esposa por su hermana era la razón de evitar que lo mataran y la tomaran como mujer -de nuevo apunto que esto mismo hizo su padre en dos ocasiones- Lo chocante es que tan sólo unos versículos antes el Señor se le había aparecido y confirmado su presencia y acompañamiento con él. A pesar de ello, cuando viene el primer reto -al menos el primer reto registrado en la Escritura- el patriarca no recurre a la confianza y dependencia del Señor sino más bien a una estratagema bastante burda que acaba por descubrirse.

¿Qué me enseña este pasaje? La realidad de la vida de los hombres de la Biblia, gente como yo, con inconsistencias, con falta de confianza en el Señor. Santos, si ¡pero humanos! Como todos y cada uno de nosotros. Personas que, a pesar de haber conocido a Dios, estamos todavía en proceso, creciendo, cambiando, dando pasos hacia adelante y también hacia atrás. No digo esto a modo de justificación, lo digo para mostrar que así era la gente con la que Dios trabajaba en el pasado y con la que sigue trabajando hoy. Lo digo para que no nos desanimemos y para que no nos dejemos engañar por aquellos que promueven un modelo de santidad que no existe y que, naturalmente, ellos tampoco viven por más que lo proclamen.

No es una invitación al conformismo, esto es una invitación al proceso continuado de irnos conformando a la imagen de Jesús.

 

UN PRINCIPIO

SOMOS GENTE EN PROCESO COMO LO FUERON TODOS LOS PERSONAJES BÍBLICOS

UNA PREGUNTA

¿EN QUÉ ÁREAS DE TU VIDA ES TODAVÍA EVIDENTE LA NECESIDAD DE PROCESO?