COSMOGONÍAS IV

Y CREÓ AL SER HUMANO 2

GÉNESIS 1: 26-31

26 Entonces dijo: «Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen. Él tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo.»

27 Cuando Dios creó al hombre,
lo creó a su imagen;
varón y mujer los creó,
28 y les dio su bendición:
«Tengan muchos, muchos hijos;
llenen el mundo y gobiérnenlo;
dominen a los peces y a las aves,
y a todos los animales que se arrastran.»

29 Después les dijo: «Miren, a ustedes les doy todas las plantas de la tierra que producen semilla, y todos los árboles que dan fruto. Todo eso les servirá de alimento. 30 Pero a los animales salvajes, a los que se arrastran por el suelo y a las aves, les doy la hierba como alimento.»

Así fue, 31 y Dios vio que todo lo que había hecho estaba muy bien. De este modo se completó el sexto día.

De este pasaje acerca de la creación del ser humano todavía se desprender más puntos significativos.
El tercero, es el valor intrínseco que tiene toda la creación de Dios. Aunque ya repetido en varias ocasiones es importante señalar de nuevo la afirmación del Señor de que todo lo creado era bueno. No es la existencia del ser humano la que otorga valor a lo creado. No es nuestra aparición lo que otorga dignidad y significado al universo formado por Dios. Todo ello tiene valor, no por nosotros, sino a pesar nuestro. Ese valor le viene del hecho de haber sido creado por Dios y su declaración de bondad. Es nuestro antropocentrismo el que no lleva, ridículamente, a pensar que nosotros damos sentido, valor, propósito y significado a la creación. Vamos, dicho de otro modo, esta existe para nosotros.
El cuarto punto es la tarea encomendada por el Señor al ser humano. Tener cuidado y responsabilidad sobre todo lo creado. La idea de dominio, tal y como ha sido traducida la palabra en nuestras Biblias, no refleja el verdadero sentido de la tarea encomendada por Dios. Dominio no implica propiedad y derecho a un uso y abuso del resto de la creación sin límites ni restricciones. La idea de dominio, usada en otras partes del Antiguo Testamento, implica más bien cuidado y protección. El ser humano es constituido como un administrador de la creación, como un mayordomo y tiene que dar cuentas ante el propietario y creador, el Señor, del modo en que usa y administra esos bienes que no le corresponden. La Biblia continúa afirmando que Dios retiene su propiedad sobre toda la creación y, en ningún momento, la ha cedido al ser humano (Salmo 24:1; 89:11)
Antes ya vimos que el ser humano creado por Dios -bueno- contrasta con nuestra experiencia de humanidad . Ahora vemos que la responsabilidad del ser humano del cuidar de la creación del Señor -mayordomía- contrasta con nuestra actitud de explotación y destrucción. De nuevo, el escenario para la introducción del concepto de pecado está siendo preparado.
UN PRINCIPIO
EL SER HUMANO RECIBE DE DIOS LA RESPONSABILIDAD DE CUIDAR DE SU CREACIÓN
UNA PREGUNTA
¿CÓMO ESTÁS APLICANDO ESTA RESPONSABILIDAD EN TU VIDA?