COSMOGONÍAS III

Y CREÓ AL SER HUMANO 1

GÉNESIS 1: 26-31

26 Entonces dijo: «Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen. Él tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo.»

27 Cuando Dios creó al hombre,
lo creó a su imagen;
varón y mujer los creó,
28 y les dio su bendición:
«Tengan muchos, muchos hijos;
llenen el mundo y gobiérnenlo;
dominen a los peces y a las aves,
y a todos los animales que se arrastran.»

29 Después les dijo: «Miren, a ustedes les doy todas las plantas de la tierra que producen semilla, y todos los árboles que dan fruto. Todo eso les servirá de alimento. 30 Pero a los animales salvajes, a los que se arrastran por el suelo y a las aves, les doy la hierba como alimento.»

Así fue, 31 y Dios vio que todo lo que había hecho estaba muy bien. De este modo se completó el sexto día.

 

El cuadro que ilustra este estudio se llama Adan y Eva y fue realizado por la famosa pintora, nacida en Polonia y muerta en México, Tamara de Lempicka. Lo he usado porque cuando Dios terminó de crear al ser humano afirmó, como ya había hecho con el resto de las cosas creadas, que era bueno y porque al final del primer capítulo, cuando todo el proceso creativo ha llegado a su fin, el Señor vuelve afirmar que todo el conjunto es bueno. Todo significa todo. Nada de lo creado por Dios es malo por definición. Otra cosa, como ya he mencionado con anterioridad, es su uso y abuso.

La primera afirmación con respecto a la creación del ser humano es la de estar formado según la imagen y semejanza de Dios, su creador. Siglos y siglos de discusiones acerca del significado no nos han servido para llegar a un acuerdo acerca del auténtico alcance y significado de dicha afirmación. Por tanto, no pretendo con mi simple acercamiento el resolver tan ingente enigma. El sentido común, sin embargo, nos ayuda porque sea cual sea el contenido de la imagen de Dios significa que de algún modo algo de Él puede ser reconocido en el ser humano, mucho más, desde luego, en aquel hombre y aquella mujer previos a la rebelión contra la autoridad soberana de Dios. ¿Podemos afirmar que en nuestra capacidad creativa, nuestra moralidad, nuestro sentido de la trascendencia podemos reconocer esos trazos de la imagen del Señor en nosotros?

La segunda cosa que se nos dice con respecto al ser humano es que fueron creados hombre y mujer. Las versiones antiguas de la Biblia hablan de varón y varona. Es algo importante debido al hecho de que somos imagen de Dios. El hombre, por si mismo, no reflejaba la totalidad de la imagen del Señor. Tampoco la mujer por sí misma. Eran los dos como conjunto que reflejaban una visión más completa y precisa de quién y cómo Dios es. Esto nos hace pensar en todas las imágenes femeninas que en la Biblia se utilizan para describir al Señor. Hemos tenido la tendencia a otorgarle a Dios un carácter e imagen masculino como si el hecho de que nosotros somos imagen de Dios significara que el Señor es una amplificación de nuestra propia imagen.

 

UN PRINCIPIO

A PESAR DEL PECADO TODAVÍA TENEMOS RASGOS DE LA IMAGEN DE DIOS EN NOSOTROS.

UNA PREGUNTA

¿CUÁLES DE ESOS RASGOS PUEDES IDENTIFICAR EN TU VIDA?