LA MALDAD CRECE

GÉNESIS 6:1-8

Cuando los hombres comenzaron a poblar la tierra y tuvieron hijas, los hijos de Dios vieron que estas mujeres eran hermosas. Entonces escogieron entre todas ellas, y se casaron con las que quisieron. Pero el Señor dijo: «No voy a dejar que el hombre viva para siempre, porque él no es más que carne. Así que vivirá solamente ciento veinte años.»

Los gigantes aparecieron en la tierra cuando los hijos de Dios se unieron con las hijas de los hombres para tener hijos con ellas, y también después. Ellos fueron los famosos héroes de los tiempos antiguos.

El Señor vio que era demasiada la maldad del hombre en la tierra y que éste siempre estaba pensando en hacer lo malo, y le pesó haber hecho al hombre. Con mucho dolor dijo: «Voy a borrar de la tierra al hombre que he creado, y también a todos los animales domésticos, y a los que se arrastran, y a las aves. ¡Me pesa haberlos hecho!»

Sin embargo, el Señor miraba a Noé con buenos ojos.

 

A mi también me ha llamado la atención en este pasaje lo que se menciona acerca de los hijos de Dios y los hijos de los hombres y los matrimonios mixtos entre ellos. Como es natural, en casos como estos, los expertos no se ponen de acuerdo en quiénes son los unos y los otros y, por tanto, no seré yo quien resuelva un misterio de siglos.

Es, en mi opinión, más importante el poder reseñar que la idea central de estos versículos es poner de manifiesto el crecimiento constante e imparable de la maldad que comenzó en el capítulo tres de este libro con la rebelión y declaración del independencia del ser humano con respecto a Dios. La ruptura interna -siempre estaba pensando hacer lo malo-, la ruptura en las relaciones interpersonales -que ya vimos con Caín y Lamec-, la ruptura con la creación, que provocará su destrucción y la ruptura con Dios son evidentes.

Centrémonos en esta última. El pasaje usa antropoformismos -es decir, atribuir al Señor cualidades sean físicas o emocionales propias de los seres humanos como manera de ayudarnos a entender el proceso de pensamiento de Dios y sus reacciones. Aquí declara su profundo dolor y pesar, incluso su arrepentimiento por haber creado al ser humano y verlo en una espiral imparable de maldad. El Señor decide ¡Hasta que punto debió de llegar su indignación! destruir toda la creación. Sin embargo, como siempre, en medio de todo el proceso de pecado la gracia del Creador se muestra porque nos dije el pasaje que miró a Noé con buenos ojos, otra manera de explicarnos que fue recipiente de la gracia del Señor.

 

UN PRINCIPIO

LA MALDAD, DESDE LA REBELIÓN, NO DEJA DE CRECER

UNA PREGUNTA

¿CUÁL SERÍA EL RESULTADO SI DIOS HICIERA UN ESCRUTINIO DE MI VIDA COMO HIZO CON LA DE NOÉ?