CAÍN Y ABEL 2

GÉNESIS 4:7-8

Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara; pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tú puedes dominarlo a él.»

Un día, Caín invitó a su hermano Abel a dar un paseo, y cuando los dos estaban ya en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató. 

 

Lo más significativo de este breve pasaje de tan sólo dos versículos es el diálogo entre el Caín y el Señor con respecto al pecado. La conducta de Caín es censurada por Dios quien le indica que, precisamente, esa conducta le la al pecado una puerta abierta, una oportunidad, una posición de ventaja sobre él. Sin embargo, el Señor también le indica que tiene, si lo desea, la capacidad de dominarlo. Vemos, desgraciadamente, que Caín no aprovechó esa oportunidad, se dejó llevar por la rabia y mató a su hermano en un episodio fratricida que pone de manifiesto como el pecado rompe las relaciones entre los seres humanos.

La historia de Caín se repite en todos nosotros en un sentido, a saber, la realidad de que el pecado siempre está buscando la oportunidad para ganar terreno sobre nosotros y, lamentablemente, en muchas ocasiones nosotros mismos le abrimos la puerta y le dejamos entrar. Pedro en su primera carta en el capítulo 5 versículo 8 así lo indica cuando dice: No os dejéis seducir ni sorprender. Vuestro enemigo el diablo ronda como león rugiente buscando a quien devorar.

 

UN PRINCIPIO

EL PECADO SIEMPRE ESTÁ AL ACECHO

UNA PREGUNTA

¿QUÉ SITUACIONES DE ACECHO ESTÁS VIVIENDO?