COSMOGONÍAS II

DIOS CREÓ

GENESÍS 1:2-26

La tierra no tenía entonces ninguna forma; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre el agua.

Entonces Dios dijo: «¡Que haya luz!»

Y hubo luz. Al ver Dios que la luz era buena, la separó de la oscuridad y la llamó «día», y a la oscuridad la llamó «noche». De este modo se completó el primer día.

Después Dios dijo: «Que haya una bóveda que separe las aguas, para que estas queden separadas.»

Y así fue. Dios hizo una bóveda que separó las aguas: una parte de ellas quedó debajo de la bóveda, y otra parte quedó arriba.A la bóveda la llamó «cielo». De este modo se completó el segundo día.

Entonces Dios dijo: «Que el agua que está debajo del cielo se junte en un solo lugar, para que aparezca lo seco.»

Y así fue. 10 A la parte seca Dios la llamó «tierra», y al agua que se había juntado la llamó «mar».

Al ver Dios que todo estaba bien, 11 dijo: «Que produzca la tierra toda clase de plantas: hierbas que den semilla y árboles que den fruto.»

Y así fue. 12 La tierra produjo toda clase de plantas: hierbas que dan semilla y árboles que dan fruto. Y Dios vio que todo estaba bien. 13 De este modo se completó el tercer día.

14 Entonces Dios dijo: «Que haya luces en la bóveda celeste, que alumbren la tierra y separen el día de la noche, y que sirvan también para señalar los días, los años y las fechas especiales.»

Y así fue. 16 Dios hizo las dos luces: la grande para alumbrar de día y la pequeña para alumbrar de noche. También hizo las estrellas. 17 Dios puso las luces en la bóveda celeste para alumbrar la tierra 18 de día y de noche, y para separar la luz de la oscuridad, y vio que todo estaba bien. 19 De este modo se completó el cuarto día.

20 Luego Dios dijo: «Que produzca el agua toda clase de animales, y que haya también aves que vuelen sobre la tierra.»

Y así fue. 21 Dios creó los grandes monstruos del mar, y todos los animales que el agua produce y que viven en ella, y todas las aves.

Al ver Dios que así estaba bien, 22 bendijo con estas palabras a los animales que había hecho: «Que tengan muchas crías y llenen los mares, y que haya muchas aves en el mundo.»

23 De este modo se completó el quinto día.

24 Entonces Dios dijo: «Que produzca la tierra toda clase de animales: domésticos y salvajes, y los que se arrastran por el suelo.»

Y así fue. 25 Dios hizo estos animales y vio que todo estaba bien.

26 Entonces dijo: «Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen. Él tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo.»

 

Nuevamente es importante recordar que estamos visitando y explorando la cosmogonía cristiana y, por tanto, la explicación que nosotros tenemos del porqué del sentido y forma del universo en que vivimos y la experiencia humana que vivimos.

Estos versículos explican todo el proceso creativo de Dios, a excepción del ser humano, que es singularizado más adelante. Si hay algo que puede ser usado para describir la creación llevada a cabo por el Señor es la palabra bueno, la cual, se repite seis veces en esos versículos para describir lo llevado a cabo por Dios. Los versículos, de paso, reflejan otro aspecto del carácter del Señor, su bondad. El universo, lo creado, es bueno porque Él lo es y, por tanto, en su creación hay una prolongación de su carácter.

Es muy importante esta calificación o descripción de la creación de Dios. Todo lo por Él creado es bueno, todo, absolutamente todo, por tanto, los conflictos pueden derivarse del uso que hagamos de aquello creado, pero no de lo creado en sí mismo porque, repito, tal y como dice la Escritura, Dios lo calificó una y otra vez, de bueno.

Tanto énfasis en la bondad de la creación me plantea el primer problema, a saber, lo que afirma la Palabra de Dios no concuerda con la realidad de mi experiencia como ser humano. Cuando miro a mi alrededor lo más difícil de encontrar, en muchas ocasiones, es bondad. Tal vez, por eso, los contados ejemplos de la misma son tan valiosos y dignos de ser remarcados. Cuando miro a mi alrededor veo una naturaleza agresiva, percibo dolor, sufrimiento, muerte, enfermedad, degeneración, explotación, destrucción de la biodiversidad, injusticias sociales, culturales, económicas y políticas de todo tipo, impunidad de los malvados, acumulación escandalosa de riqueza, pobreza extrema, masacres políticas, raciales e incluso religiosas. Todo esto, sólo en el presente que me toca vivir, sin necesidad de hacer una repaso de la historia de la experiencia humana.

Algo ha pasado entre el momento de la creación, con su énfasis en bondad, y la realidad que vivimos actualmente. La conciencia de esta brecha que todos nosotros experimentamos nos señala que el mal, algo real en el mundo y en nosotros, era ajeno al mundo creado por Dios. Por tanto, su origen está al margen del mundo que el Señor tenía en mente. ¿Cómo hizo su aparición? ¡Esa es otra historia!

 

UN PRINCIPIO

Dios hizo una creación que era buena.

UNA PREGUNTA

¿Cuánto de la bondad de la creación experimentas en tu vida cotidiana?