CAÍN Y ABEL 1

GÉNESIS 4:1-7

El hombre se unió con su esposa Eva. Ella quedó embarazada y dio a luz a su hijo Caín, y dijo: «Ya tengo un hijo varón. El Señor me lo ha dado.» Después dio a luz a Abel, hermano de Caín. Abel se dedicó a criar ovejas, y Caín se dedicó a cultivar la tierra.

Pasó el tiempo, y un día Caín llevó al Señor una ofrenda del producto de su cosecha. También Abel llevó al Señor las primeras y mejores crías de sus ovejas. El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda, por lo que Caín se enojó muchísimo y puso muy mala cara. Entonces el Señor le dijo: «¿Por qué te enojas y pones tan mala cara? Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara; pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tú puedes dominarlo a él.»

 

El capítulo cuatro de Génesis nos indica que Caín era agricultor y que Abel era ganadero. También nos dice que ambos se enfrentaron, como veremos más adelante. Lo cierto es que este pasaje refleja las dos primeras ocupaciones de los seres humanos como formas de ganarse la vida. Mientras que el agricultor es sedentario, el ganadero, al menos en aquellos tiempos, era nómada. Los conflictos entre ambos forman parte de la historia de la humanidad y no ha de extrañarnos que ya aparezcan narrados en el primero de los libros de la Biblia.

Llama la atención que, por primera vez, se mencionan los sacrificios y las ofrendas, algo presente en todos los pueblos de la Antigüedad y en todas las religiones, sean estas simples o complejas en su elaboración. Los sacrificios, como bien sabemos, tienen como finalidad propiciar a los dioses en beneficio del ofrendante.

En este capítulo también veremos como el efecto corruptor del pecado sigue avanzando y como, en este caso, afecta a las relaciones entre hermanos. La ruptura producida en las relaciones interpersonales por nuestra rebelión contra Dios no perdona ni siquiera a las lazos familiares.

Hay dos cosas que llaman la atención en este pasaje. La primera, es el porqué la ofrenda de Caín fue rechazada mientras que la de su hermano Abel fue aceptada por Dios. La segunda, el diálogo entre el Señor y Caín. Centrémonos en la primera. Los estudiosos de la Biblia tienen diferentes versiones acerca de qué motivo el rechaza a la ofrenda de Caín. Algunos piensan que fue debido al hecho de que no ofreció lo mejor, a diferencia de Abel que dio las primicias, es decir, los mejores ejemplares de su rebaño. Hebreos 11:4 con claridad indica que la ofrenda del hermano menor fue mejor -cualitativamente- que la de su hermano. Malaquías capítulo 1 nos puede dar más luz al respecto. En este pasaje el Señor rechaza las ofrendas del pueblo porque le llevan lo peor, lo sobrante, lo que nadie aceptaría, lo que no se atreverían a entregar a un gobernante.

La enseñanza para mí es acerca de qué ofrezco al Señor, lo sobrante de mi tiempo, mis energías, mi creatividad, mi dinero, etc. O antes al contrario, lo mejor de mí mismo y lo mío. Por lo que vemos aquí la costumbre de darle lo sobrante al Señor y quedarnos lo mejor para nosotros es tan vieja como la historia de la humanidad.

 

UN PRINCIPIO

DARLE A DIOS LA SOBRAS DE TODO ES UNA DE LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO

UNA PREGUNTA

¿SE PARECE A LA OFRENDA DE CAÍN O SE PARECE A LA DE ABEL TU OFRENDA?