COSMOGONÍAS XVIII

UN PROYECTO QUE NO PUDO SER

Hemos llegado al final de nuestra cosmogonía, es decir, de la explicación cristiana de por qué el mundo es como es y la experiencia humana la vivimos del modo en que la vivimos. En un breve resumen podemos ver los puntos claves de la misma:

Primero, Dios, quien era preexistente al tiempo y al espació creó.

Segundo, Entre todo el proceso creativo se encuentra el ser humano.

Tercero, Cuando Dios acabó toda su creación decretó que toda era muy buena.

Cuarto, el ser humano fue creado a imagen de Dios. Ambos, ninguno de ellos por separado, expresa en su totalidad esa imagen.

Quinto, el ser humano recibió la responsabilidad de cuidar del jardín y nombrar a los animales.

Sexto, Dios deseaba una relación significativa con el ser humano, lo cual implicaba la posibilidad de decir NO a Dios.

Séptimo, El árbol del conocimiento del bien y del mal ilustra, por medio de la obediencia y la desobediencia, esa posibilidad del ser humano de decirle NO a su Dios.

Octavo. Adán y Eva recibieron la tentación de ser iguales a Dios, conocedores del bien y del mal, es decir, estableciendo ellos mismos su concepto de ambos.

Noveno, Pecaron contra Dios desobedeciendo, rebelándose, declarándose independientes y sustrayéndose a la autoridad soberana del Señor.

Décimo, esta rebelión trajo como consecuencia cuatro rupturas: en la relación con Dios, interna dentro de la experiencia humana, con otros y con la creación del Señor.

Onceavo, Adán y Eva fueron expulsados del jardín, se convirtieron en exiliados y se les vetó el acceso al árbol de la vida.

Este en un breve resumen de los tema que han sido abordados en estos tres capítulos de Génesis que constituyen nuestra explicación del mundo y la experiencia humana. Nos encontramos con algo muy importante, un proyecto que no pudo ser.

Contra la creencia popular evangélica de que el pecado es una cuestión pura y exclusivamente espiritual nos encontramos que la cosmogonía cristiana nos indica que el pecado, si bien tiene una dimensión espiritual, va mucho más allá de la misma y afecta, no únicamente a todas las dimensiones de la experiencia humana -ya hemos visto que nos rompe interiormente y rompe nuestras relaciones- sino a toda la creación. Todo lo creado por el Señor se ha visto afectado, corrompido, alterado por nuestra rebelión contra Él. Esta declaración de independencia ha provocado una catástrofe de dimensiones cósmicas totales y absolutas.

Por eso el título de esta entrada es un proyecto fallido. Porque cuando nos miramos a nosotros mismos como seres humanos nos damos cuenta que no somos el tipo de hombre y mujer que Dios diseñó, creó y tenía en mente. Este tipo de ser humano es el producto del pecado, de nuestra rebelión y sublevación contra el Señor y su autoridad soberana. Somos, soy, un proyecto que no pudo ser, un intento fallido, un aborto.

Del mismo modo, cuando miro al mundo a mi alrededor con tanta injusticia, pobreza, hambre, explotación, enfermedad, abuso, dolor, sufrimiento, esclavitud y tantas y tantas cosas que producen dolor sólo de verlas, me doy cuenta que este tampoco es el mundo que Dios decretó que era muy bueno. Me encuentro ante otro proyecto fallido resultado de los efectos del pecado sobre el mismo.

Una humanidad y un universo que no pudieron ser, que el pecado, nuestra rebelión hicieron inviables y catastróficos. Esta es la cosmogonía cristiana y, como podemos ver, dejar abierto el escenario para la necesaria intervención de Dios a fin de que tanto la humanidad como el universo pudieran ser aquello que Él pensó y el pecado abortó. Por tanto, si el pecado provocó una catástrofe de dimensiones cósmicas hemos de esperar una salvación del mismo alcance, cósmico.

UN PRINCIPIO

EL PECADO HIZO INVIABLE EL PROYECTO DE HUMANIDAD Y UNIVERSO DEL SEÑOR.

UNA PREGUNTA

MIRA A TU ALREDEDOR Y A TU PROPIA EXPERIENCIA HUMANA ¿QUÉ EVIDENCIAS VES DE ESA REALIDAD?