COSMOGONÍA XV

RUPTURA EN LAS RELACIONES ENTRE LOS SERES HUMANOS 2

GÉNESIS 3: 16

A la mujer le dijo:

—Aumentaré tus dolores cuando tengas hijos, y con dolor los darás a luz. Pero tu deseo te llevará a tu marido, y él tendrá autoridad sobre ti.

Seguimos con la descripción de cómo el pecado fracturó las relaciones entre los seres humanos. Vimos como Adán y Eva se enfrentaron y culparon el uno al otro en vez de solidariamente aceptar responsabilidad por su acción.  La interpretación de este versículo tiene muchas, pero que muchas implicaciones.
Diferentes versiones lo han traducido de formas distintas. La Biblia de Nuestro Pueblo lo expresa diciendo y él te dominará. La Biblia de las Américas  y la Nueva Biblia Latinoamericana de Hoy han traducido este versículo del siguiente modo, y él tendrá dominio sobre ti. La Nueva Traducción Viviente opta por él gobernará sobre ti.  Cuando nos acercamos a la interpretación hemos de tener, según mi modesta opinión, en cuenta dos factores. El primero, es el contexto de las consecuencias que el pecado ejerce sobre las relaciones interpersonales. El segundo, es el carácter de Dios.
Veamos el primero. Las relaciones antes de la rebelión contra la autoridad de Dios estaban caracterizadas por la igualdad, el amor y el respeto mutuo entre el hombre y la mujer. Los dos estaban hechos a la imagen del Señor y únicamente de forma conjunta -varón y varona- reflejaban con precisión esa imagen. La declaración de independencia del ser humano rompe esa armonía e introduce una ruptura en las relaciones que, como vemos aquí explicado por Dios y certificado por la historia y nuestra experiencia, pasan de la igualdad y armonía al dominio, la explotación, la sumisión y el enfrentamiento.
Vemos, pues, que unos seres humanos -en este caso los hombres- dominan a otros seres humanos -en este caso las mujeres- en función de la diferencia. Esto nos ayuda a entender porque tanto seres humanos someten, explotan, abusan y dominan a otros seres humanos por diferencias raciales, culturales, políticas, sociales, religiosas, sexuales y de cualquier otro tipo. Desde la rebelión, el ser humano abusa del ser humano.
Ahora bien, es importante notar que esto no es, en absoluto, lo decretado por Dios, esto es lo que el pecado, nuestra declaración de independencia con respecto al Señor, ha introducido en el mundo y, de manera específica, en las relaciones entre los seres humanos. Porque, en el principio no era así.
Veamos ahora el segundo factor. El resultado actual, unos seres humanos abusando de otros, no refleja el carácter de Dios. En este versículo 3:16, el Señor no está castigando a la mujer a estar sometida y maltratada por el hombre. Sería totalmente contrario al carácter del Señor que es amor, bondad y misericordia. Dios está poniendo de manifiesto la realidad de que el pecado ha alterado su creación -que como ya vimos afirmó que era muy buena- e introducido factores de distorsión en todos los ámbitos de la misma, la relación con Dios, del ser humano consigo mismo, con otros seres humanos y con la creación en su conjunto. Al afirmar el dominio del hombre sobre la mujer el Señor no castiga, simplemente clarifica las consecuencias imprevistas y, con total seguridad, indeseadas de la rebelión del ser humano. En el próximo capítulo, veremos un paso más en el proceso de degradación de esas relaciones, Caín, con alevosía y premeditación matará a su hermano Abel.
UN PRINCIPIO
EL PECADO HA INTRODUCIDO EL FACTOR ABUSIVO EN LAS RELACIONES INTERPERSONALES
UNA PREGUNTA
¿QUÉ RELACIONES ABUSIVAS ESTÁN PRESENTES EN TU VIDA?