EL TRISTE ORGULLO DE COMPARARSE CON LOS DEMÁS

GÁLATAS 6:1-6

Hermanos, si ven que alguien ha caído en algún pecado, ustedes que son espirituales deben ayudarlo a corregirse. Pero háganlo amablemente; y que cada cual tenga mucho cuidado, no suceda que él también sea puesto a prueba. Ayúdense entre sí a soportar las cargas, y de esa manera cumplirán la ley de Cristo.

Si alguien se cree ser algo, cuando no es nada, a sí mismo se engaña. Cada uno debe juzgar su propia conducta, y si ha de sentirse orgulloso, que lo sea respecto de sí mismo y no respecto de los demás. Pues cada uno tiene que llevar su propia carga.

El que recibe instrucción en el mensaje del evangelio, debe compartir con su maestro toda clase de bienes.

Pablo aprovecha este breve pasaje para dar algunos consejos acerca de cómo deben regirse las relaciones en el seno de una comunidad de seguidores de Jesús. En primer lugar, se nos habla acerca de la necesidad de misericordia con aquel que cae y, si todavía hay dudas en cuanto a hacerlo, menciona el pragmatismo de que eso mismo puede pasarnos a nosotros. Después hay un interesante contraste entre llevar la propia carga y sobrellevar juntamente las cargas.
Cuando Pablo habla de llevar la propia carga usa la palabra griega que servía para describir el equipo militar personal de un soldado romano de infantería. Su uniforme, sus alimentos para la marcha, la parte de la tienda de campaña en que se alojaban cada noche, sus armas, su escudo, casco y mochila. Era responsabilidad personal e intransferible del soldado cargar con ello y no podía esperar que otro lo hiciera por él. El apóstol, con esto se refiere a aquellas responsabilidades de la vida que son nuestras, no las debemos ni podemos delegar ni podemos esperar que otros las lleven por nosotros.
En contraste, la palabra que usa para cargas que deben ser sobrellevadas es una palabra griega que indica una piedra colosal, de gran tamaño y que, por su naturaleza, es imposible que una persona pueda cargarla por sí sola. Hay cargas emocionales, espirituales, mentales, físicas, sociales que pueden abrumar a cualquiera y que la comunidad de seguidores de Jesús debe de ayudar a llevar.
Todo y lo bueno de estos consejos de Pablo no han sido los que han impactado hoy mi lectura de la Palabra. Ha sido más bien cuando el apóstol indica que debemos mirarnos a nosotros mismos, examinarnos, valorar nuestra conducta y ver si estamos progresando adecuadamente. Pablo indica que, si algún motivo de orgullo hemos de tener, debe venir de nuestro crecimiento, de que somos más santos, más maduros, más similares a Jesús de como lo éramos el año pasado, el mes pasado. Este sería el único motivo válido para sentirnos orgullosos. El orgullo nunca, nunca debería de venir de la comparación con el otro y sentirnos mejores, más maduros, en definitiva, "más espirituales" porque, según el escritor de la epístola a los gálatas, dicha actitud es propia del que todavía vive en la esclavitud, no de aquel que vive la libertad en Cristo.
UN PRINCIPIO
EL ORGULLO DEBE PROVENIR DE SER MÁS SIMILARES A JESÚS DE COMO LO ÉRAMOS EN EL PASADO RECIENTE, NUNCA DE SENTIRNOS MEJORES QUE OTROS
UNA PREGUNTA
¿DE DÓNDE PROCEDE TU ORGULLO DEL CRECIMIENTO O LA COMPARACIÓN?