ENTONCES Y AHORA

GÁLATAS 4: 8-20

 

Antes, cuando ustedes no conocían a Dios, eran esclavos de seres que en realidad no son dioses. Pero ahora que ustedes han conocido a Dios, o mejor dicho, ahora que Dios los ha conocido a ustedes, ¿cómo es posible que vuelvan a someterse a esos débiles y pobres poderes, y a hacerse sus esclavos? 10 Ustedes celebran ciertos días, meses, fechas y años... 11 ¡Mucho me temo que mi trabajo entre ustedes no haya servido de nada!

12 Hermanos, les ruego: sean como yo, porque yo me he vuelto como ustedes. No es que me hayan causado ustedes ningún daño.13 Como ya saben, cuando primero les prediqué el evangelio lo hice debido a una enfermedad que sufría. 14 Y esa enfermedad fue una prueba para ustedes, que no me despreciaron ni me rechazaron a causa de ella, sino que, al contrario, me recibieron como a un ángel de Dios, ¡como si se tratara del mismo Cristo Jesús! 15 ¿Qué pasó con aquella alegría que sentían? Puedo decir en favor de ustedes que, de haberles sido posible, hasta se habrían sacado los ojos para dármelos a mí. 16 Y ahora, ¿acaso me he vuelto enemigo de ustedes, solamente porque les he dicho la verdad?

17 Esa gente tiene mucho interés en ustedes, pero no son buenas sus intenciones. Lo que quieren es apartarlos de nosotros, para que luego ustedes se interesen por ellos. 18 Claro que es bueno interesarse por los demás, pero con buenas intenciones; y que sea siempre, y no solamente cuando estoy entre ustedes. 19 Hijos míos, otra vez sufro dolores de parto, hasta que Cristo se forme en ustedes. 20 ¡Ojalá estuviera yo ahí ahora mismo para hablarles de otra manera, pues no sé qué pensar de ustedes!

 

En este pasaje concreto y dado que este es el contexto de la epístola Pablo está hablando acerca del peligro de volver hacia atrás, de echar por la borda la libertad que Jesús ha ganado para los creyentes y someterse de nuevo a los "otros requisitos" necesarios para la salvación de los cuales ya se ha hablado en otros estudios. Para dar más énfasis a su petición el apóstol hace una petición personal, apelando a la relación que tiene con los gálatas.

Para mí, separado por más de dos mil años de esta realidad, a leer el pasaje mis ojos se centran en el contraste de los dos primeros versículos, antes, pero ahora. Lo que éramos antes de conocer a Jesús, lo que somos ahora, hacia dónde nos encaminamos y el peligro de volver hacia atrás de una manera u otra, un peligro siempre presente en nuestras vidas.

Antes vivíamos sin Dios, alejados a Él y experimentando una realidad humana de ruptura con el Señor, con nosotros mismos, con otros y su creación. Ahora tenemos una relación especial, somos sus hijos y herederos, y poco a poco Jesús va restaurando en nosotros esas cuatro grandes rupturas producidas por el pecado. Vamos hacia la plenitud de esa restauración, hasta que, como dice el versículo 19, Cristo sea total y plenamente formado en nuestras vidas. Sin embargo, siempre hay la posibilidad de volvernos hacia atrás, de vender nuestra primogenitura por cualquier tipo de plato de lentejas y volver a esclavizarnos de cualquier cosa por miserable que sea.

 

UN PRINCIPIO
YA NO PODEMOS SEGUIR SIENDO LO QUE ÉRAMOS ANTES
UNA PREGUNTA
¿QUÉ TE TIENTA A VOLVER ATRÁS?