PARA DARNOS LIBERTAD

GÁLATAS 1:1-5

Pablo, apóstol no por disposición ni intervención humana alguna, sino por encargo de Jesucristo y de Dios Padre que lo resucitó triunfante de la muerte, junto con todos los hermanos que están conmigo, a las iglesias de Galacia. Que Dios Padre y Jesucristo, el Señor, os concedan gracia y paz. Jesucristo ha entregado su vida por nuestros pecados y nos ha liberado de esta era infestada de maldad, conforme a lo dispuesto por Dios nuestro Padre, a quien pertenece la gloria por siempre. Amén.

La carta que Pablo escribió a los seguidores de Jesús de Galacia es la más antigua de todas las cartas del Nuevo Testamento y está escrita pocos años después de la muerte del Maestro de Nazaret. El tema central de la misma es la libertad cristiana y, a través de la misma, ira precisamente desarrollando este concepto, qué es la libertad, cómo conseguimos la libertad, libertad con respecto a qué y libertad para qué.

La razón de la carta es que el evangelio se veía amenazado. El propio Jesús afirmó que el conocimiento de la verdad nos haría libres, sin embargo, había grupos de seguidores de Jesús de origen judío que recorrían todas las jóvenes comunidades de seguidores de Jesús de origen griego enseñándoles que no bastaba con seguir a Jesús, era preciso además guardar la ley judía con todos sus preceptos y mandatos. Sea por inmadurez, fuera por la capacidad de convicción de aquellos judíos, el caso es que la comunidad de Galacia se estaba dejando moldear por una nueva expresión del evangelio que, en los ojos de Pablo, iba en contra de la libertad a la que hemos sido llamados los seguidores de Jesús. Este es pues el trasfondo de la carta del apóstol.

En estos primeros versículos notamos una cosa importante y una ausencia. Lo importante es que el apóstol menciona claramente cuál es el propósito por el cual Cristo vino, simple y llanamente para darnos libertad. Darnos libertad del pecado y todo lo que ha producido en nosotros, es decir, una ruptura con Dios, una ruptura interna, una ruptura en la relación con otros y una ruptura en la relación con la creación. Darnos libertad para vivir una vida caracterizada por la práctica apasionada del bien. Una libertad para que el hombre nuevo pueda ser formado en nosotros.

La ausencia, si comparamos esta carta con otras del apóstol, es que no hay ninguna palabra de elogio o gratitud hacia esta comunidad cristiana, algo que podemos ver en todas las otras cartas escritas por Pablo. ¿La razón? Como lo veremos posteriormente, es que está realmente enfadado por la actitud de los gálatas que han cambiado su libertad por un plato de lentejas lleno de tradiciones.

UN PRINCIPIO

CRISTO VINO PARA DARNOS LIBERTAD

UNA PREGUNTA

¿DE QUÉ ERES ESCLAVO? ¿QUÉ ESTÁ PRODUCIENDO EN TI ESA ESCLAVITUD?