LA LEY DE LA SIEMBRA Y LA COSECHA

GÁLATAS 6: 7-10

No se engañen ustedes: nadie puede burlarse de Dios. Lo que se siembra, se cosecha. El que siembra en los malos deseos, de sus malos deseos recogerá una cosecha de muerte. El que siembra en el Espíritu, del Espíritu recogerá una cosecha de vida eterna.Así que no debemos cansarnos de hacer el bien; porque si no nos desanimamos, a su debido tiempo cosecharemos. 10 Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y especialmente a nuestros hermanos en la fe.

Pablo comparte con los seguidores de Jesús de la ciudad de Galacia una ley espiritual de gran importancia. De hecho, se trata de una ley universal que funciona en todos los aspectos de la vida, es la ley de la siembra y la cosecha. Esta ley nos enseña algunos matices muy importantes. Primero, toda siembra, seamos intencionales o no, conscientes o no, traerá, más tarde o más temprano una cosecha. Por lo general segaremos lo que hayamos sembrado. Por lo general, también, segaremos más de lo que hayamos sembrado. Finalmente, hay un tiempo en que el grano parece haber muerto y no produce ningún fruto pero, a su tiempo, en su momento aparecen los resultados.
Con esta ley en mente Pablo nos dice que no nos engañemos a nosotros mismos pensando que podemos burlar a Dios y zafarnos de las consecuencias de la ley de la cosecha, lo que sembremos en nuestra vida, eso mismo recogeremos y lo recogeremos con creces. Por eso, el apóstol nos anima a ser intencionales y conscientes en sembrar todo aquello que es bueno y vale la pena y nos advierte que sembrar pecado sólo puede traer como consecuencia muerte, entendiendo muerte en el sentido más amplio del término, corrupción, decadencia, etc.
Estas palabras me llevan a pensar en mi propia vida, que estoy sembrando y que frutos puedo esperar.
UN PRINCIPIO
SEGAREMOS LO QUE SEMBREMOS
UNA PREGUNTA
¿QUÉ PUEDO ESPERAR EN FUNCIÓN DE LO QUE ESTOY SEMBRANDO?