FAROS EN EL MUNDO

FILIPENSES 2: 12-18

12 Por tanto, mis queridos hermanos, así como ustedes me han obedecido siempre, y no sólo cuando he estado entre ustedes, obedézcanme más ahora que estoy lejos. Hagan efectiva su propia salvación con profunda reverencia; 13 pues Dios, según su bondadosa determinación, es quien hace nacer en ustedes los buenos deseos y quien los ayuda a llevarlos a cabo.

14 Háganlo todo sin murmuraciones ni discusiones, 15 para que nadie encuentre en ustedes culpa ni falta alguna, y sean hijos de Dios sin mancha en medio de esta gente mala y perversa. Entre ellos brillan ustedes como estrellas en el mundo, 16 manteniendo firme el mensaje de vida. Así, cuando venga Cristo, yo podré sentirme orgulloso de ustedes, sabiendo que no he corrido ni trabajado en vano. 17 Y aunque mi propia vida sea sacrificada para completar la ofrenda que ustedes hacen a Dios por su fe, yo me alegro y comparto esa alegría con todos ustedes

 

En esta pasaje, continuación del anterior donde se nos invitaba a la imitación de Jesús en su renuncia y sacrificio, se nos habla acerca de vivir como puntos de referencia en medio de un mundo y una sociedad alejada del Señor. Ni este ser humano es el pensado por Dios ni este universo es el que el Padre tenía en mente cuando lo creó. Ambas cosas, como todos nosotros sabemos, son el resultado de nuestro pecado, de habernos rebelado con Dios y su autoridad.

Ahora bien, otro ser humano, el hombre nuevo del cual Jesús es el modelo y prototipo, es posible. También otro tipo de sociedad, de la cual la iglesia como antesala del Reino de Dios, es la muestra, es posible y necesaria. De alguna manera en medio de esta sociedad perversa nosotros debemos ser faros que apunten en esa dirección, no siendo perfectos, que ni lo somos ni lo podremos ser, pero si siendo consistentes, coherentes y mostrando que en nuestras vidas y en nuestras comunidades ese proceso de cambio, de formación de una nueva realidad es posible.

Ser faros o luminarias en este mundo dominado por la oscuridad es proclamar, no únicamente con nuestras palabras, sino fundamentalmente con nuestras vidas, que hay una manera diferente de vivir y afrontar la vida.

 

UN PRINCIPIO

SER FAROS EN MEDIO DE LA OSCURIDAD

UNA PREGUNTA

¿QUÉ TIPO DE LUZ PROYECTAS, HACIA DÓNDE APUNTA?