EL VIVIR ES CRISTO

FILIPENSES 1:21-26

21 Porque para mí, seguir viviendo es Cristo, y morir, una ganancia. 22 Y si al seguir viviendo en este cuerpo, mi trabajo puede producir tanto fruto, entonces no sé qué escoger. 23 Me es difícil decidirme por una de las dos cosas: por un lado, quisiera morir para ir a estar con Cristo, pues eso sería mucho mejor para mí; 24 pero, por otro lado, a causa de ustedes es más necesario que siga viviendo. 25 Y como estoy convencido de esto, sé que me quedaré todavía con ustedes, para ayudarlos a seguir adelante y a tener más gozo en su fe. 26 Así me tendrán otra vez entre ustedes, y haré que aumente su orgullo en Cristo Jesús.

No hay duda que cualquier seguidor de Jesús suscribiría las palabras de Pablo en cuanto al vivir y al morir. Ahora bien, seamos sinceros, una cosa es afirmarlas y entenderlas de modo intelectual y otra bien diferente es asumirla a nivel emocional. Partir, morir, implica el abandonar todo aquello que amamos y es significativo para nosotros, comenzando por nuestras familias, siempre y cuando nuestra relación con ellos sea buena, ya que hay familias y familias.

También es posible que el apóstol esté haciendo una declaración de propósito que fácilmente puede ser asumida por todos nosotros. La razón de nuestro vivir debe ser Cristo. Ahora bien, eso puede quedar como muy "espiritual", muy vago, poco concreto, muy etéreo. Me veo forzado y en  la necesidad de concretar más para poderlo integrar en mi manera cotidiana de vivir. Siguiendo este proceso de ser concreto pienso en que Jesús me comentó que si yo realmente le amaba debería de guardar sus mandamientos. Esto me ayuda más porque me hace pensar que vivir para Cristo significa, al menos yo así lo quiero asumir, vivir auténtica y genuinamente como un agente de restauración en este mundo roto. Porque, tal y como dice el apóstol Juan, precisamente para eso apareció el hijo de Dios.

Que el vivir sea Cristo, para que se convierta en algo práctico, debe ser vivir en línea con sus planes, propósitos y prioridades, en este caso restaurar un mundo roto. Por eso, tiene sentido lo que afirma Pablo que aunque preferiría estar con Jesús, lo cual es mucho mejor, ¡Queda todavía tanto trabajo por hacer! que no podemos dejar de entender que tendremos que esperar para estar con Él hasta que hayamos cumplido la parte que se espera de nosotros en este proceso de restauración.

UN PRINCIPIO

EL VIVIR ES CRISTO ES VIVIR EN SINTONÍA CON SUS PLANES

UNA PREGUNTA

¿HASTA QUE PUNTO ESTO ES REAL EN TU VIDA?