DAR EN TIEMPOS DE CRISIS

FILIPENSES 4:15-23

14 Sin embargo, ustedes hicieron bien compartiendo mis dificultades.

15 Cuando partí de Macedonia, al comenzar a anunciar el evangelio, fueron ustedes, los de la iglesia de Filipos, los únicos con quienes tuve este intercambio de bienes. 16 Pues incluso estando yo en Tesalónica, más de una vez ustedes me enviaron ofrendas para mis necesidades. 17 No es que yo esté cobrándoles nada; lo que quiero es que ustedes lleguen a tener más en su cuenta delante de Dios. 18 Acuso recibo de todo, y hasta tengo de sobra. Con lo que me enviaron por medio de Epafrodito, tengo más que suficiente. Lo que me enviaron fue como una ofrenda de incienso perfumado, un sacrificio que Dios recibe con agrado. 19 Por lo tanto, mi Dios les dará a ustedes todo lo que les falte, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús. 20 ¡Gloria para siempre a nuestro Dios y Padre! Amén.

21 Saluden de mi parte a todos los que pertenecen al pueblo santo por Jesucristo. Los hermanos que están conmigo les mandan saludos. 22 También les mandan saludos todos los que pertenecen al pueblo santo, y especialmente los del servicio del emperador romano.

23 Que el Señor Jesucristo derrame su gracia sobre ustedes.

 

A lo largo del Nuevo Testamento comprobamos en varias ocasiones que los seguidores de Jesús que vivían en Filipos era gente muy especial en su concepto de entender el dar.

Ellos apoyaron, tal y como el apóstol lo indica, el trabajo misionero que Pablo llevaba a cabo y lo hicieron en más de una ocasión y lo hicieron a pesar de que eran una comunidad de seguidores de Jesús caracterizada por su pobreza.

Su escasez de recursos era tal que el apóstol decidió excluirlos de su colecta de dinero para los pobres de la comunidad de Jerusalén (todo esto podemos leerlo en 2 Corintios capítulos 8 y 9). Cuando los filipenses se enteraron se sintieron ofendidos porque se les privaba de lo que ellos consideraban un auténtico privilegio, ellos que eran pobres apoyar a otros en sus necesidades materiales.

Pablo nos enseña en este pasaje y, por medio del ejemplo de esta comunidad cristiana, que dar es un privilegio en todo momento y circunstancia y que ofrendar es un acto de fe. Lo es porque en momentos de crisis económica, de dificultades y escaseces como las que muchos estamos atravesando, la tendencia natural, lo que nos pide el cuerpo es retener en vez de dar. Lo que nos pide el Señor es lo contrario precisamente, dar como una acto de confianza en que Él tiene la capacidad de proveer aunque nosotros no tengamos la capacidad de ver cómo lo hará.  


UN PRINCIPIO

DAR ES UN ACTO DE CONFIANZA Y UN PRIVILEGIO

UNA PREGUNTA

¿CÓMO PIENSAS AFRONTAR ESTE RETO?