ADAPTARSE A TIEMPOS DIFÍCILES

FILIPÉNSES 4:10-15


10 Me alegro mucho en el Señor de que ustedes hayan vuelto a pensar en mí. No quiero decir que me hubieran olvidado, sino que no tenían la oportunidad de ayudarme. 11 No lo digo porque yo esté necesitado, pues he aprendido a contentarme con lo que tengo. 12 Sé lo que es vivir en la pobreza, y también lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a hacer frente a cualquier situación, lo mismo a estar satisfecho que a tener hambre, a tener de sobra que a no tener nada. 13 A todo puedo hacerle frente, gracias a Cristo que me fortalece. 14 Sin embargo, ustedes hicieron bien compartiendo mis dificultades.

 

Como todo español no puede dejar de pensar una y otra vez en la crisis que atenaza a mi país y, de forma especial, en todo el sufrimiento que acarrea a una gran multitud de personas de todas las edades y condiciones. Del mismo modo sería hipócrita si no estuviera preocupado por cómo esta crisis puede afectarme a mí personalmente y a mi familia.

El pasaje de Pablo que hoy he meditado esta hecho a la medida para esta situación. La palabra clave de la que habla el apóstol es contentamiento, es decir, la capacidad de vivir con aquello que tenemos e incluso en esa situación poder mantener y experimentar gozo y satisfacción. Tener contentamiento, tenga poco o tenga mucho. Tener la capacidad de ser flexible y adaptarme a una cosa y a la otra y no perder la capacidad de gozar de la vida.

Ahora bien, Pablo indica que vivir con contentamiento es un aprendizaje, es algo que no se da de forma espontánea, sino que más bien es preciso desarrollarlo y cultivarlo. Si es una aprendizaje implica que lleva tiempo, que se trata de un proceso, que requiere esfuerzo y que, sin duda, habrá avances y retrocesos, algo típico de todo proceso formativo.

Por tanto, el reto de Pablo es que desarrollemos y aprendamos a vivir con contentamiento, dando gracias al Señor por los buenos tiempos y las buenas cosas y dando también gracias al Señor en los momentos duros, difíciles, complicados y oscuros.

¿De dónde se puede sacar la fuerza y la motivación para semejante tipo de actitud? En palabras de Pablo de Jesús, quien nos da la capacidad para vivir todo tipo de situaciones. Él debería satisfacer mi necesidad más profunda de valor y significado. Jesús debería ser quien ponga en perspectiva mis valores, mis prioridades, mi comprensión y entendimiento de la vida. Honestamente, si la fe no vale para momentos de crisis como estos, entonces, ¿Para qué sirve?

 

UN PRINCIPIO

APRENDER A TENER CONTENTAMIENTO

UNA PREGUNTA

¿CÓMO VA TU APRENDIZAJE?