SIERVO, GRACIA Y PAZ

FILIPENSES 1:1 Y 2

Pablo y Timoteo, siervos de Cristo Jesús, saludan a los que en la ciudad de Filipos pertenecen al pueblo santo por estar unidos a Cristo Jesús, es decir, a toda la comunidad con los que la presiden y los diáconos. Que Dios nuestro Padre y el Señor Jesucristo derramen su gracia y su paz sobre ustedes.

Pablo, como sucedía en la antigüedad, comienza su carta presentándose él mismo y expresando sus deseos para los destinatarios de la misiva. Al leer estas breves líneas hay tres palabras que saltan automáticamente a mi mente, siervo, gracia y paz.

Siervo, es la manera en que Pablo se presente. Realmente es un término dulcificado porque el original griego habla de esclavo. Esto me ha hecho pensar en aquellas cosas de las que soy esclavo o de las que puedo llegar a serlo. Es interesante porque muchas personas pueden sentir disgusto por la manera en que el apóstol se identifica a sí mismo. Pueden valorar ese término como denigrante, sin embargo, me pregunto cuántos -si no todos- nosotros vivimos en un cierto grado de esclavitud hacia cosas o hacia personas. Todo aquel que comete pecado, afirma Jesús, se convierte en un esclavo del mismo.

Gracia, es el primer deseo de Pablo para sus lectores. Sabemos que gracia es ser tratado de una manera inmerecida, totalmente al margen de nuestros méritos o valor. Creo que lo que el apóstol desea es que los destinatarios de la epístola experimenten en sus vidas esa gracia. Es importante. Lo es porque hay seguidores de Jesús que, a pesar de haber sido salvados por la gracia, viven la vida cotidiana sin sentirse amados y aceptados incondicionalmente por el Señor, es decir, no viven en gracia sino más o menos desesperadamente intentando ganarse la aceptación y el amor del Padre.

Paz, aquí se refiere a shalom, un don de Dios que significaba mucho más que la ausencia de guerra o conflicto, implicaba una armonía integral en todas las facetas de la experiencia humana, con el Señor, con uno mismo, con otros y con nuestro entorno.

Tres palabras que me platean tres preguntas: ¿De qué o quién soy siervo? ¿Experimento la gracia del Señor en mi vida y experiencia cotidiana? ¿Experimento su shalom?

UN PRINCIPIO

VIVIR COMO SIERVO, EN GRACIA Y EN PAZ

UNA PREGUNTA

¿DE QUIÉN SOY SIERVO, EXPERIMENTO SU GRACIA EN MI EXPERIENCIA COTIDIANA, EXPERIMENTO EL SHALOM DE DIOS?