MATEO 26:57-67; MARCOS 14:53-65

IDEA PRINCIPAL

HAY PERSONAS QUE NO SE ACERCAN A JESÚS PARA CONOCER LA VERDAD SINO PARA JUSTIFICAR SUS PREJUICIOS.


QUIÉNES ERAN

Jesús se encuentra delante del Sanedrín, el consejo legislativo, ejecutivo y judicial del pueblo judío. Ya hemos hablado con anterioridad de él, pero ahora sería interesante conocer un poco más de la historia de esta institución.

Fue durante el tiempo de la dominación helenística de Palestina, es decir, tras la caída del Imperio Persa en manos de Alejandro Magno y la posterior división de su herencia entre sus diferentes generales, cuando nació este consejo, a pesar de que los rabinos se esforzaban en vincular su origen a los setenta ancianos nombrados por Moisés.

Este consejo estaba encabezado por el Sumo Sacerdote, título que era hereditario. Cuando la dominación romana se instaló en Palestina durante la época de Pompeyo el Grande, el Sumo Sacerdote continuó teniendo el título de gobernante del país, sin embargo, diferentes reorganizaciones de la provincia por parte de los dominantes romanos le hicieron ir perdiendo y ganando jurisdicción.

Fue en tiempo de Julio César cuando por primera vez el consejo recibió el nombre de Sanedrín. Durante la época de Jesús, este órgano se había convertido en la suprema corte de justicia. La creencia general es que la pertenencia al Sanedrín era de por vida y que los nuevos miembros eran nombrados por los ya existentes o por las autoridades políticas.

El Sanedrín sólo tenía autoridad legal en la zona de Judea. Esto explica que mientras Jesús estuviera en Galilea se encontrara fuera del poder de dicho organismo. Sin embargo, los estudiosos están de acuerdo en que, sin duda, el Sanedrín tenía una autoridad moral sobre las comunidades judías allí donde estuvieran. Recordemos que en el libro de los Hechos se nos indica que enviaron cartas a las sinagogas de Damasco para que ayudaran a Pablo en su tarea represiva del cristianismo.

El consejo gozaba de una considerable jurisdicción criminal. Podían ordenar arrestos que eran llevados a cabo por sus propios oficiales. Podían dictar y ejecutar sus sentencias y, únicamente, en los casos de sentencia de muerte, esta debía ser ratificada por el gobernador romanos (Juan 18:31) La muerte de Esteban, de la que no nos consta la aprobación romana, debió de ser un caso de linchamiento o bien una extralimitación en sus funciones.

EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS SE ENCONTRARON

Desde los primeros enfrentamientos (Marcos 3:6; Juan 5:18) los enemigos de Jesús habían tramado un complot contra su vida, sin embargo, sus intenciones solo se concretizaron en la semana final de su vida, después de la entrada triunfal en Jerusalén y el desalojo de los mercaderes del templo. Los textos bíblicos nos indican que el Maestro vivían bajo una constante amenaza de muerte (Juan 7:1; 19 y 25; 8.37; 11:16) y había escapado a varios intentos de apresarlo (Juan 7:30, 32 y 44; 8:20 entre otros) La creciente popularidad de Jesús entre las masas hacía difícil un arresto público por medio a la reacción que pudieran tener y, por tanto, cada vez se hacia más plausible la opción de un arresto sorpresa y lejos de la vista de las masas.

Una vez arrestado Jesús fue llevado ante el consejo supremo. Muchos autores consideran que el juicio al que el Maestro fue sometido era totalmente ilegal ya que la ley prohibía juicios capitales en vísperas de las festividades solemnes y durante la noche.

Otras dos cosas sorprenden del juicio al que fue sometido. En primer lugar que fue juzgado, no por nada malo que hubiera hecho, sino por su identidad. Era su identidad, sus afirmaciones de ser el Hijo de Dios las que finalmente le conducirían a ser condenado. En segundo lugar, el texto menciona que se utilizaron testigos falsos en el intento de declarar culpable a Jesús.

QUÉ IMPACTO PRODUJO EL ENCUENTRO EN SUS VIDAS

El Sanedrín ya había juzgado y condenado a Jesús mucho antes de que este fuera llevado ante su presencia. En el evangelio de Juan, en el capítulo 7 aparece narrado el episodio en que Nicodemo, el fariseo que en una ocasión había ido a visitar a Jesús en la noche y que era miembro del consejo, presenta sus objeciones ante el hecho de que el Sanedrín hubiera condenado a Jesús sin ni siquiera haberlo escuchado.

Los miembros del consejo estaban únicamente interesados en encontrar el modo legal para justificar la condena que ya habían decidido y que estaba en sus mentes. Intentaron que las propias palabras dichas por Jesús pudieran ser usadas en su contra y maniobraron una y otra vez en dicho sentido. Por eso, vemos que le preguntaron de forma clara y directa acerca de su identidad mesiánica y, precisamente, por su respuesta, por su afirmación de su identidad fue condenado. El Maestro no fue declarado culpable por sus buenas obras y acciones, lo fue precisamente a pesar de todas ellas, lo fue por afirmar su condición de Hijo de Dios.

La declaración mesiánica de Jesús, clara y contundente, que tantos y tantos milagros habían probado a lo largo de su vida pública, no tuvo ningún impacto sobre las vidas de los miembros del Sanedrín. Ellos no estaban en absolutos interesados en saber quién era Jesús, únicamente deseaban encontrar la manera de justificar sus propios prejuicios.

QUÉ APLICACIÓN TIENE PARA NOSOTROS

Muchas personas se acercan a Jesús cargadas con sus prejuicios. Es interesante la definición que de esta palabra hace el Diccionario de la lengua española de la Real Academia de la Lengua. Indica que un prejuicio es, una opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal. Ciertamente es una descripción interesante.

El prejuicio condiciona, no sólo la manera en que la persona se acerca a los hechos, sino también los resultados que obtendrá de los mismos. No importa la cantidad de evidencia e indicios que la realidad presente, estos serán reinterpretados en base al prejuicio o, simplemente ignorados.

Las personas que se acercan al Maestro con prejuicios no están en absoluto interesadas en conocer la verdad. Antes de acercarse a Él ya han tomado u decisión con respecto a quién es El, a cuál es su identidad y nada ni nadie podrá cambiar esa decisión tomada antes del examen de la realidad. Antes al contrario, es muy posible que se acerquen a esta realidad en busca de cualquier indicio, dato o pieza de información que pueda justificar y dar soporte a la idea ya formada en sus mentes. No hay peor ciego, afirma del refrán de la lengua castellana, que aquel que no quiere ver. O como dice una frase atribuida a Lenin, si la realidad no concuerda con nuestra teoría, ¡Peor para la realidad!

No es difícil ver los prejuicios actuando en la vida de los miembros del Sanedrín y cómo estos deformaban su visión de la realidad. Posiblemente, sin embargo, los mismos prejuicios pueden afectarnos a nosotros y, sin duda, cuando esto sucede son más difíciles de reconocer y aún más de aceptar.

Puede darse el caso en que nosotros nos acerquemos a la Palabra de Dios sin tener en autentico interés en lo que ella pueda o quiera decirnos. Hay ocasiones en que ya hemos tomado una decisión respecto a lo que queremos hacer en nuestras vidas y, consecuentemente, no estamos interesados en la opinión que Dios pueda tener al respecto. Así pues, tratamos de encontrar en la Biblia justificación para nuestros intereses o, simplemente pasamos de escuchar la voz de Dios para poder hacer aquello que nuestros intereses nos impulsan a llevar a cabo

PREGUNTAS DE APLICACIÓN

1. Piensa de nuevo –léela si es necesario- en la definición de prejuicio ¿Hay prejuicios en tu vida? ¿Puedes identificarlos?

2. ¿Cómo te acercas a la Palabra de Dios, en busca de confirmación para tus ideas o con apertura a escuchar su voz, incluso cuando esta esa contraria a ti, lo que piensas o tus intereses?

3. ¿Cuál es el mejor antídoto contra los prejuicios?

4. ¿Cómo podemos ayudar a superar los prejuicios que mucha gente tiene con respecto a Jesús?