MATEO 17:14-20; MARCOS 9:14-28
QUIÉN ERA

Se trata del padre de un muchacho que, tal y como dice el texto bíblico, estaba poseído por un demonio que ponía en constante peligro su vida, en ocasiones echándolo al fuego –¿el que alimentaba el hogar?- o bien tirándolo al agua –¿en el pozo que las casas acostumbraban a tener?- además, lo derribaba al suelo en medio de grandes contracciones, echaba espuma y le rechinaban los dientes.

EN QUÉ CIRCUNSTANCIAS SE ENCONTRARON CON JESÚS

Si algo podemos deducir de los relatos evangélicos es que nos encontramos ante un hombre desesperado. Podemos deducir, sin temor a equivocarnos, que la necesidad y el amor hacia su hijo le habían empujado a buscar a Jesús en busca de sanidad para la criatura. Imaginemos como debió sentirse al llegar al lugar y comprobar que el Maestro, a quien buscaba con desesperación, no estaba. En su confusión, debió de pedirles a los discípulos que, por favor, sanaran al muchacho. Los relatos nos indican que éstos, a pesar de todos sus esfuerzos y empeños, fracasaron y no pudieron liberarlo de la posesión demoníaca.

No es difícil pensar como la desesperación de aquel hombre debió de ir en aumento. Primero no encuentra a Jesús, después, los discípulos, que se suponen que debían de saber que hacían, no tienen la capacidad de liberar a su hijo. En esos momentos aparece Jesús, quien desciende juntamente con Pedro, Santiago y Juan del monte donde ha tenido lugar la experiencia de la transfiguración. El padre se acercó hasta Él y, puesto de rodillas, lo cual implica una actitud de increíble necesidad y súplica, le pide que tenga compasión de su hijo y lo cure.

QUÉ IMPACTO PRODUJO EL ENCUENTRO EN SU VIDA

En primer lugar, hemos de constatar el fracaso espiritual de los discípulos. Como se nos relata, a pesar de todos sus esfuerzos –que debieron ser muchos- no pudieron echar fuera al demonio que poseía a aquel muchacho. Estar físicamente cerca de Jesús no fue suficiente para poder operar en la dimensión espiritual que aquella situación requería.

El padre del muchacho vio desafiada su fe. En el texto de Marcos le dice a Jesús, si puedes hacer algo, ten compasión de nosotros y ayúdanos. A lo que el Maestro replicó, ¿Cómo que "si puedes"? ¡Todo es posible para el que cree! Hemos de ser compasivos con aquel padre, hemos de ponernos en su piel y entender cómo debía sentirse al haber asistido impotente al fracaso de los discípulos en tratar de salvar a su hijo. Esto explica que el pobre se dirigiera en aquellos términos a Jesús y que finalmente dijera, yo creo, ¡Ayúdame a creer más! Sin duda, aquel hombre creía, ¿se habría acercado si no hasta Jesús?

Pedro, Santiago y Juan aprendieron que la experiencia sublime de la montaña, la intimidad y comunión con Dios y el gozo de su presencia, debía de ir acompañada por la realidad del servicio en el valle. Ellos querían quedarse allí, con Jesús, prolongando y reteniendo al máximo lo que estaban viviendo. Jesús, por el contrario, les enseña que el valle siempre está esperando al creyente para implicarse en el servicio y en ministrar las necesidades de un mundo desesperado.

QUÉ APLICACIÓN TIENE PARA NOSOTROS

Este encuentro tiene varias aplicaciones importantes para nosotros. Comunión y servicio siempre deben ir de la mano. Jesús nos llama a conocerlo, experimentarlo y gozar de la relación con Él, pero no nos invita a vivir centrados en nosotros mismos y nuestras necesidades. Tras la comunión con Él, el Maestro nos invita al servicio en un mundo necesitado. El encuentro con Jesús en la montaña siempre ha de ir seguido del servicio al prójimo en el valle.

El poder espiritual sólo viene como consecuencia de un conocimiento profundo, experimental de Jesús. Estar cerca de Él, pertenecer a una iglesia, ser religioso, conocer intelectualmente, no es suficiente. Son aquellos que conocen y confían en Jesús como consecuencia de ese conocimiento experimental los que tienen la fe que mueve montaña y cambia las cosas.

Finalmente, la fe puede ir acompañada con un cierto grado de duda. La fe desafía nuestra razón, nuestra inteligencia, toda nuestra comprensión de la realidad. Es normal que la duda asalte y quiera instalarse en nuestras mentes. Sin embargo, el hombre de fe da el paso de acercarse a Jesús con total honestidad, reconociendo la lucha interior entre la confianza en Él y la razón, la lógica, la realidad, la opinión sensata de otros.

PREGUNTAS DE APLICACIÓN

1. ¿Existe en tu vida un equilibrio entre la experiencia de comunión en la montaña y la de servicio en el valle?
2. ¿Hay situaciones en tu vida que requieren del poder espiritual que sólo puede venir de un conocimiento profundo del Señor y no simplemente del intelectual?
3. ¿Hay situaciones en tu vida que requieren pedirle a Jesús que te ayude a creer más?