LAS QUIMERAS DEL SABIO IV

EL PLACER Y LOS LOGROS 

ECLESIASTÉS 2:1-11

 1 También me dije a mí mismo: "Ahora voy a hacer la prueba divirtiéndome; voy a darme buena vida."[a] ¡Pero hasta eso resultó vana ilusión! 2 Y concluí que la risa es locura y que el placer de nada sirve.

    3 Con mi mente bajo el control de la sabiduría, quise probar el estímulo del vino, y me entregué a él para saber si eso es lo que más le conviene al hombre[b] durante sus contados días en este mundo.

    4 Realicé grandes obras; me construí palacios; tuve mis propios viñedos. 5 Cultivé mis propios huertos y jardines, y en ellos planté toda clase de árboles frutales. 6 Construí represas de agua para regar los árboles plantados; 7 compré esclavos y esclavas, y aun tuve criados nacidos en mi casa; también tuve más vacas y ovejas que cualquiera otro antes de mí en Jerusalén. 8 Junté montones de oro y plata, tesoros que antes fueron de otros reyes y de otras provincias. Tuve cantores y cantoras, placeres humanos y concubina tras concubina.[c]

    9 Fui un gran personaje, y llegué a tener más que todos los que fueron antes de mí en Jerusalén. Además de eso, la sabiduría no me abandonaba. 10 Nunca me negué ningún deseo; jamás me negué ninguna diversión. Gocé de corazón con todos mis trabajos, y ese gozo fue mi recompensa.

    11 Me puse luego a considerar mis propias obras y el trabajo que me había costado realizarlas, y me di cuenta de que todo era vana ilusión, un querer atrapar el viento, y de que no hay nada de provecho en este mundo.

 

La siguiente vía de escape son los placeres y los logros personales. Este pasaje tiene la siguiente estructura:

En la primera sección que es muy breve pues tan sólo ocupa la primera parte del versículo uno, el escritor indica cuál será su nuevo objetivo, probar los placeres, darse a los mismos.

La segunda sección es sorprendente. Ocupa la segunda parte del primer versículo y el versículo 2. Aquí, el escritor del libro, ya nos avanza los resultados de su búsqueda antes de llegar a describirla. Afirma que encontró la risa una locura y la alegría que viene como resultado de experimentar los placeres totalmente inútil, carente de capacidad para llenar el vacío de forma permanente.

La tercera sección, que ocupa desde los versículos 3 al 9 es una descripción de todo aquello que el autor buscó, consiguió y experimentó en su deseo de encontrar sentido bajo el sol. La descripción es bastante exhaustiva, casas, viñedos, jardines -algo que sólo la realeza poseía en el próximo oriente- bosques, pozos, esclavos, ganados, oro y plata, tesoros -referencia más amplia a la fortuna personal- y concubinas, es decir, todo tipo de placer sexual.

La cuarta sección, que abarca los versículos 10 y 11, nos describe a nuestro protagonista en todo su esplendor. Afirma que superó a todos sus predecesores, no se negó nada y además de todos sus logros, la sabiduría seguía con él.

La quinta y última sección nos repite, nuevamente, las conclusiones que ya había aventurado al principio y que son el tema principal de esta sección. Todo es ilusión, no satisface bajo el sol.

 

Un principio

Constantemente, en nuestra necesidad de sentido, vamos en pos de algo.

Una pregunta

¿Qué persigues?