EL LLAMADO A UNA DECISIÓN

PENSANDO EN EL FUTURO

ECLESIASTÉS 11: 1-6

Echa tu pan al agua;
después de algún tiempo lo encontrarás.

Comparte lo que tienes lo más que puedas,
pues no sabes el mal que puede venir sobre el país.

Si las nubes están cargadas,
la lluvia cae sobre la tierra.

Caiga el árbol al norte
o caiga el árbol al sur,
en el lugar donde caiga
allí se habrá de quedar.

El que mira al viento, no siembra,
y el que mira a las nubes, no cosecha.

Así como no sabes por dónde va el viento, ni cómo se forma el niño en el vientre de la madre, tampoco sabes nada de lo que hace Dios, creador de todas las cosas.

Siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde siémbrala también, porque nunca se sabe qué va a resultar mejor, si la primera siembra o la segunda, o si las dos prosperarán.

Los proverbios son principios aplicables a la vida cotidiana. Los que aparecen en este pasaje tienen que ver con el futuro y son de fácil aplicación en la vida de cualquier persona.

Echa tu pan.... Es el principio de la confianza, el proceso, la inversión. Algunos autores lo relacionan con la importancia de hacer el bien aunque, aparentemente, no hay ningún respuesta ni ningún efecto de nuestras acciones. Hay un tiempo entre la siembra y la siega, eso es lo que está enfatizado aquí y mientras la segunda se da hay que esperar confiadamente.

Comparte.... No sabemos las vueltas que dará la vida, por tanto, hoy estamos en una posición de superioridad y poder y mañana nos podemos ver sometidos y vulnerables. Hoy somos autosuficientes y mañana nos podemos ver dependientes. El principio es aprovechar nuestra posición de "fuerza" para hacer el bien porque puede llegar el día en que necesitemos que otros nos ayuden.

El que mira.... Es una advertencia clara contra la procrastinación, es decir, la actitud de aplazar y diferir. Hay que actuar si queremos resultados

... tampoco sabes nada... Este es mi versículo favorito en este pasaje porque nos habla del misterio de la intervención de Dios en el mundo y en la vida de las personas. Es cierto que ahora sabemos mucho más del funcionamiento de la naturaleza y sus leyes, sin embargo, el Señor continúa estando mucho más allá de nuestra razón y nuestra capacidad de comprender y, a menudo, lo único que podemos hacer es humildemente reconocer nuestra incapacidad.

UN PRINCIPIO

Siempre, siempre, habrá un elemento de misterio en la intervención del Señor.

UNA PREGUNTA

¿En qué áreas de tu vida necesitas reconocer el misterio de Dios?