NECEDAD Y SABIDURÍA VI

NECIO EN PALABRA Y HECHOS

ECLESIASTÉS 10:12-15

Las palabras del sabio le atraen simpatías,
pero las del necio son su propia ruina:
13 comienza diciendo puras tonterías,
y acaba diciendo las peores estupideces.
14 ¡Al necio no le faltan las palabras!

¿Quién puede decir lo que ha de suceder,
si nadie sabe nada del futuro?

15 Tanto se mata el necio trabajando,
que no sabe ni el camino a la ciudad.

 

Los hechos y los dichos del necio. Toda la literatura de proverbios acaba, más tarde o más temprano, hablando acerca del discurso, de la forma de hablar. Es así porque lo que hablamos revela mucho acerca de cómo somos. Ya dijo el propio Jesús que de la abundancia del corazón habla la boca. Dicho en otras palabras pero no mejor, lo que hay dentro acaba saliendo fuera. También Santiago, el que fuera hermano de Jesús, el Señor, indica en sus escritos la importancia de la lengua y del dominio de la misma. El libro de Proverbios dedica una buena cantidad de versículos a comentar lo que hablamos, cómo la hablamos y qué consecuencias puede tener sobre nosotros y sobre otros. El discurso del necio, según este breve párrafo, podría caracterizarse por la tontería, la estupidez y la verborrea.

La apreciación de los hechos del necio tampoco es muy positiva en estos versículos. El necio es tan simple en su forma de actuar que hasta las cosas más sencillas, encontrar el camino a la ciudad, pueden representar un ímprobo esfuerzo para él.

 

UN PRINCIPIO

Una cuidadosa evaluación de lo que hablo me ayudará a entender mejor cómo soy

UNA PREGUNTA

¿Qué observas cuando evalúas tu forma de hablar?