NECEDAD Y SABIDURÍA III

NECEDAD

ECLESIASTÉS 10: 1-3

Una mosca muerta apesta
y echa a perder el buen perfume.

Cuenta más la tontería más ligera
que la sabiduría más respetable.

La mente del sabio se inclina al bien,
pero la del necio se inclina al mal.

El necio, en todo lo que hace,
muestra la pobreza de sus ideas,
aun cuando vaya diciendo
que los necios son los demás.

La necedad, según el diccionario, es la imprudencia o falta de razón. En la Biblia, además, tiene una connotación moral. Necio es aquel que ordena y articula su proyecto vital al margen de Dios y sus consejos. En estos versículos y todos los siguientes del capítulo diez se hace énfasis en la necedad y sus diferentes manifestaciones.

Un poco de necedad -una mosca muerta- puede echar por tierra toda una trayectoria. Por triste que parezca, y eso es evidente en la sociedad en la que nos ha tocado vivir, se valora más la tontería -la necedad- que la sabiduría. El famoso es el necio y el sabio, con demasiada frecuencia, es despreciado.

La necedad es la que, precisamente, le hace al necio despreciar el valor del bien e inclinar su pensamiento y, consecuentemente, su estilo de vida hacia el mal. Tristemente, el necio acostumbra a considerar que los necios son los demás.

Creo que, de alguna manera, estos versículos nos muestran el efecto pernicioso y dañino que puede tener sobre nuestra vida la necedad. Esta puede actuar como un filtro que nos impida procesas las cosas como son y nos lleve a procesarlas como queremos que sean y nos lleve a un profundo desprecio hacia aquellos que no comparten nuestra necia visión.

UN PRINCIPIO

La necedad filtra nuestra percepción de la vida acomodándola a nuestros prejuicios

UNA PREGUNTA

¿Qué signos de necedad puedes identificar en tu vida?