AUTORIDAD, INJUSTICIA Y LA VIDA DE FE VI

¡A GOZAR DE LA VIDA!

ECLESIASTÉS 9:7-10

¡Vamos, pues! Disfruta del pan que comes; goza del vino que bebes, porque a Dios le han agradado tus acciones. Vístete siempre con ropas blancas; ponte siempre perfume en la cabeza. Goza de la vida con la mujer amada, cada instante de esta vida sin sentido que Dios te ha dado en este mundo; eso es lo único que sacarás de tanto trabajar en este mundo. 10 Y todo lo que esté en tu mano hacer, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, que es donde irás a parar, no se hace nada ni se piensa nada, ni hay conocimientos ni sabiduría.

Esta sección del libro acaba, como no podía ser de otra manera después de lo que vimos ayer, con una invitación, otra más, a gozar, disfrutar y celebrar la vida. Esto es aquí expresado en, comer, beber -buen vino- el aceite, los vestidos y el amor con la mujer amada. Para el escritor en esto se resumen -o esto ejemplifica- el poder disfrutar de la vida que Dios nos ha dado.

Es importante observar el matiz que aparece en el primer versículo, porque a Dios le han agradado tus acciones. En este pasaje la persona que goza de la vida es una persona de fe, aprobada y valorada por el Señor. Justamente esa aprobación es la que le concede la paz y la seguridad para vivir con alegría el presente y disfrutarlo.

Pero seamos realistas, no todo creyente goza de la vida. Tampoco sería justo ni cierto afirmar que los no creyentes no gozan de la misma. Gozar es una posibilidad que nace de una actitud, el contentamiento. Según el diccionario es una sensación de satisfacción que permite el goce de la vida. Por eso el apóstol Pablo escribiendo a su discípulo Timoteo le indica que el contentamiento es una gran ganancia para la vida de una persona.

Todo podría ser mejor, sin duda. Pero también es cierto que todo podría ser peor, mucho peor. La nostalgia por el pasado y la ansiedad por el futuro puede paralizar la capacidad de experimentar con contentamiento el presente.

UN PRINCIPIO

Da gracias a Dios por lo que tienes.

UNA PREGUNTA

¿Qué motivos tienes hoy y aquí para ser agradecido a Dios?