AUTORIDAD, INJUSTICIA Y VIDA DE FE II

AL MALVADO NO LE SALVARÁ SU MALDAD

ECLESIASTÉS 8: 8-9

No hay quien tenga poder sobre la vida, como para retenerla, ni hay tampoco quien tenga poder sobre la muerte. No hay quien escape de esta batalla. Al malvado no lo salvará su maldad.

Todo esto he visto al entregarme de lleno a conocer lo que se hace en este mundo y el poder que el hombre tiene de hacer daño a sus semejantes.

El versículo nueve comienza con las palabras, todo esto he visto, que se entiende hacen referencia a los temas tratados con anterioridad y, de forma muy especial a los pensamientos precedentes en el versículo ocho. Su motivación, según el mismo autor indica, era el conocer lo que se hace en este mundo y el poder que el unos seres humanos tienen de hacer daño a otros seres humanos.
Parece ser que la idea clave que transmite es la inevitabilidad de la muerte que a todos, nos guste o no la idea, nos ha de alcanzar de forma inexorable. Es bien cierto que hay personas que en vida, debido a su poder e incluso a su maldad pueden hacer todo aquello que les antoje con su propia vida y, en ocasiones, con la vida de otros. Hay muchas personas que, por una razón u otra, se sienten del todo invulnerables ante la justicia o la venganza por el mal que llevan a cabo. Ahora bien, la enseñanza del escritor de Eclesiastés es que ni siquiera ellos pueden retener la vida o evitar la muerte.
Esta realidad trae rápidamente a mi mente otro pensamiento, ¿qué sucede después de ese tránsito final? No podemos evitar la muerte ¡Cierto! pero podemos prepararnos para ella y para aquello que vendrá después de la misma. Me pregunto cómo el seguidor de Jesús debería vivir a la luz de semejante certeza.
UN PRINCIPIO
No podemos evitar la muerte pero podemos prepararnos para ella.
UNA PREGUNTA
No importa tu edad ¿Cómo puedes prepararte para la realidad de tu propia muerte?